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miércoles 04 de abril de 2018

La verdadera historia de Veronica, la terrorífica película de Netflix

Está basada en hechos reales ocurridos en España. Cómo fueron los sucesos

No es difícil deducir qué pasa cuando se mezclan una adolescente, una familia disfuncional, un colegio católico, una monja ciega y una tabla ouija. Claro que en manos del director Paco Plaza, el experto en terror del cine español, el resultado puede ser mucho más que otra película del montón.

Plaza ingresó a los anales del género con REC (2007), película que escribió y dirigió con Jaume Balagueró y que en su momento revitalizó el manoseado recurso del found footage o metraje encontrado. El éxito de la cinta se reflejó en tres secuelas, cómics y un pálido remake norteamericano llamado Cuarentena (2008).

La película narra lo que ocurre con la protagonista, cuyo nombre es (aviso de spoiler) Verónica (fin del spoiler), una adolescente de 15 años que asiste a un colegio católico de mujeres en Madrid.

Especial atención ha recibido la joven actriz que da vida a la protagonista, Sandra Escacena, quien por éste, su primer rol en la pantalla grande, fue nominada al premio Goya a Mejor Actriz. Aunque no lo ganó, la nominación se sumó a otras seis, incluidas Mejor Película, Dirección y Guión, de las cuales sólo se quedó con Mejor Sonido.

veronica

Todo ello ha ayudado a que Verónica, desde su estreno en agosto del año pasado en España, se convirtiera en un éxito que se replicó y multiplicó con su llegada a Netflix. Pero hay un elemento que podría hacer que sea aun más aterradora: la película se basa en una historia real.

El caso Vallecas

La inspiración de la película proviene de un famoso caso policial-paranormal, el único en la historia española en el que un expediente oficial de la policía registra hechos calificados de inexplicables. Fue bautizado como el Expediente Vallecas por la zona de Madrid en la que pasó.

Fue el 27 de noviembre de 1992 que la familia Gutiérrez llamó a la Policía Nacional solicitando ayuda porque en su casa, en el número 8 de la calle Luis Marín, los muebles se movían solos sin control y una figura oscura los acechaba en el pasillo. Sin embargo, los pesares de los Gutiérrez habían empezado el año anterior: el 11 de agosto de 1991 había muerto la hija mayor, Estefanía Gutiérrez Lázaro, producto de una asfixia repentina.

La muerte de Estefanía había sido el final de una historia que había comenzado cuando ella había jugado a la Ouija con un par de amigas en el colegio. Un día, una profesora las sorprendió y destruyó el tablero. En ese momento, de acuerdo con las amigas, un humo negro emergió del tablero roto y fue absorbido por Estefanía.

Según los testimonios de la familia, desde ese momento la adolescente presentó síntomas que ningún médico puede explicar. Pesadillas, visiones, convulsiones y alucinaciones. Ataques de ira en contra de sus hermanos. El componente religioso de la familia los llevó a creer que se trataba de una posesión.

Pero también circuló la idea de que el responsable era el abuelo, quien había muerto sin resolver sus desavenencias con Concepción, la madre de Estefanía, por factores económicos. Así reportó en esos días el canal español Antena 3, que explicaba que "se viene manifestando la presencia de espíritus desde que el abuelo murió y expresó como último deseo hacer la vida imposible a la familia desde el más allá".

También se mostraron psicofonías (grabaciones de audio de espíritus y entidades del más allá) en las que, aparentemente, se oye una voz que podría ser la de Estefanía diciendo "cuidado con el abuelo".

Mientras el proceso de Estefanía desde su experiencia con tabla ouija hasta su muerte duró meses, la película lo condensa en sólo días. En la realidad, la llamada de los Gutiérrez a la Policía se dio más de un año después de la muerte de Estefanía, periodo en el que la familia vivió extraños episodios de presencias inexplicables, sombras que se arrastraban por los pasillos y artefactos eléctricos que se prendían solos.

El inspector jefe de la policía de aquella época que investigó el caso, José Pedro Negri, ha dado innumerables entrevistas comentando lo que entonces le tocó presenciar. Según consigna el periódico digital Huffington Post de España, el informe policial de Negri menciona muebles que se abrían solos, paredes desgarradas, ruidos inexplicables en la casa, un crucifijo de madera con el Cristo metálico separado de su base y manchas en una mesa que parecían babas.

Además, Negri incluyó en el informe que sintió un frío inexplicable cuando entró al baño de la habitación que ocupaba Estefanía.

Finalmente, la familia vendió el departamento, se mudó y encontró la tranquilidad que buscaba. Los nuevos inquilinos del 8 de la calle Luis Marín, en tanto, han afirmado que nunca han oído ni visto nada extraño.

Veronica banda sonora


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