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domingo 05 de noviembre de 2017

La permanencia de Darío Grandinetti

Ha trabajado con grandes directores argentinos y de otros países, como con el español Pedro Almodóvar. A pesar de su éxito, es crítico con la realidad del cine argentino

El jueves pasado se estrenó en nuestro país la película Te esperaré, del director argentino Alberto Lecchi (El juego de Arcibel y El dedo en la llaga), quien volvió a elegir como protagonista al actor Darío Grandinetti, acompañado en esta oportunidad por Inés Estévez, Jorge Marrale, Hugo Arana y Ana Celentano, entre otros.

Es una película de sentimientos con acercamientos al thriller. La vida de los protagonistas se cruza con historias secretas entre España y Argentina, generando encuentros inesperados y un final sorprendente. La relación de padres e hijos se desarrolla en más de una generación y en una historia con suspenso y tensión dramática.

La historia
Ariel Creu (Darío Grandinetti) tiene un hijo llamado Federico (Juan Grandinetti). Su padre, Miguel, participó en la Guerra Civil española, luego de la cual tuvo que exiliarse en Argentina. Aquí formó una familia y en el contexto de la violencia política de los años '70 encuentra su destino final. Ariel desarrolló una relación difícil con su padre, con conflictos y resquemores que han quedado pendientes de resolución. Su hijo Federico crece con una fuerte presencia simbólica de su abuelo. Es inclusive una fuente de inspiración para sus deseos de transformación de la sociedad. Federico luchará fuertemente para reconstruir la suerte de sus abuelos en nuestro país. Este camino generará serias dificultades y peligros para la familia de Ariel Creu, que deberá enfrentar fuertes aristas dramáticas.

Antes de partir a España, donde se encuentra filmando, Darío Grandinetti charló con Escenario sobre esta película, de su trabajo con su hijo Juan y de la realidad del cine argentino.

–¿Cuáles son los ejes narrativos del filme?
–La película habla de las relaciones, de la recuperación de ellas, de lo que significa para un hijo sentirse solo y para un padre tener que dejarlo. Estas cosas que muchas veces escuchamos sin la necesidad de que la ausencia esté motivada, por ejemplo, por la lucha armada. Es el caso de un actor o un músico, que está mucho tiempo fuera de casa y que algún día sus hijos se lo van a reprochar o que lo están sufriendo. Pero esto está motivado por un deseo superior de hacer las cosas para los demás.

–¿Esto es lo que encarna en el filme el personaje de tu papá?
–Sí, pero creo que esto le pasaría a cualquier chico que no tiene más a su padre o a su madre. Incluso por muertes naturales, no cuestionables digamos, uno les reprocha que no estén en el camino, esa imagen ausente , porque vos lo que les reprochás es la ausencia.

–Que es lo que duele, en definitiva...
–Claro. Uno puede disfrazarla de lo que sea, pero todo ese disfraz no es más que eso. El motivo real es la soledad en la que te dejan.

–¿Esto es parte de lo que enfrenta tu personaje?
–Sí, yo creo que es eso, porque luego, cuando se empiezan a saber los motivos y las maneras empezamos a entender y a descubrir, incluso por boca del mismo personaje, que el odio y la bronca no eran tales.

–¿Es como rescribir la historia?
–De alguna manera. Él tiene como una resistencia un tanto infantil, de que hay que seguir peleado con eso, sin resolverlo, cuando en definitiva lo único que hay que resolver es aceptar que ya no están, pero es doloroso y algo que viene arrastrando de chico. No hay que olvidar el marco en el que transcurre esa historia...

–Entre episodios históricos muy fuertes, como la Guerra Civil española y la dictadura argentina...
–Y todas las guerras de América Latina, porque Miguel estuvo en todas.

–¿En el filme quién sería el mediador entre las generaciones?
–Yo diría que el mediador es el personaje de mi hijo, que intenta juntarlos, de que su padre pueda entender a su abuelo, que su padre se reconcilie con él.

–¿Creés que las nuevas generaciones pueden entender mejor la historia familiar?
–A mí eso me pasaba de chico. Yo quería saber más la historia de mi abuelo que la de mi padre, más de la infancia de mis abuelos que la de mis padres. Tal vez porque por un tema de años, la historia de nuestros padres se hace más imaginable.

–En esta película has vuelto a trabajar con el director Alberto Lecchi, ¿cómo fue este nuevo encuentro?
–Una felicidad, una alegría. Disfrutamos mucho trabajar juntos.

–Por el conocimiento mutuo que se tienen, ¿te da muchas indicaciones o te escucha a la hora de componer el personaje?
–Te escucha mucho y yo también lo escucho mucho a él, pero es un director que me dirige, no me deja hacer lo que yo quiera. Puedo dar mi punto de vista y plantear algunas cosas, pero él decide.

–¿Te molesta el mote de "actor fetiche", como sos de Lecchi y en su momento fuiste de Eliseo Subiela?
–Para mí es una gran apuesta de confianza y de cariño, que me hace muy bien. Me halaga que un director me vuelva a llamar. Alberto y Eliseo son los que más lo hicieron, pero no los únicos con los que he repetido.

–¿Cómo es tu nuevo proyecto en España y con qué director?
–Voy a estar filmando un thriller, El pacto, de David Victori y mi compañera es Belén Rueda.

–¿Qué opinás de las nuevas formas de llegar al espectador, como las plataformas de series y películas, por ejemplo?
–Todo lo que sea para que se vea más está bien, lo que me preocupa es la falta de equipo de nuestro cine, que el enemigo esté durmiendo con nosotros.

–¿Te referís al problema de distribución?
–Ahora más que de distribución estamos teniendo problemas de producción, no se filma, Antes nos preocupaba que la película se exhibiera y mantuviera, ahora volvimos para atrás: el problema es filmar.

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