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viernes 03 de noviembre de 2017

Jodie Foster habló de las consecuencias de haber sido una niña celebrity

La actriz y directora confiesa en una entrevista su trauma por vivir una infancia como famosa

A la actriz Jodie Foster nunca le gustó hacerse la víctima. Ni la estrella. Por eso la ganadora del Oscar por Acusados (1988) y El silencio de los inocentes (1991) siempre ha dicho que su infancia fue normal porque es la única que conoce. "No tengo con qué compararla", declaró hace unos años a EL PAÍS. La madurez de esta intérprete de 54 años que comenzó a trabajar como actriz a los 6 le ha dado una nueva perspectiva. En declaraciones a la revista Harper's Bazaar, la intérprete y directora asegura que carga con el trauma de una infancia famosa. "Por eso me es imposible utilizar mi rostro o mi fama para vender nada. Me da urticaria. Aprecio lo que hacen otros y veo sus beneficios y lo que se puede hacer pero yo no puedo", asegura quien ha sido seleccionada como la mujer del año por la edición británica de la publicación.

Sin vender su nombre o convertirse en embajadora para otras causas, es el ejemplo a seguir para las jóvenes actrices que han venido después. Desde Claire Danes a Kirsten Dunst pasando por Britney Spears, Miley Cyrus, Lindsey Lohan o Emma Watson, todas las que, con menor o mayor suerte, comenzaron sus carreras como niñas prodigio de la pantalla han citado el nombre de Foster como su modelo a seguir.

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Miley Cyrus siempre recordará la llamada que recibió de la protagonista de Taxi Driver (1977) cuando solo tenía 15 años. "Me recomendó que mantuviera la cabeza alta y me rodeara de los mejores", recordó la cantante hace unos años.

Tanto Natalie Portman como Emma Watson decidieron poner un alto en sus carreras como intérpretes para dedicarse a los estudios siguiendo como ejemplo ese momento de la carrera de Foster. Aunque hoy la protagonista de Harry Potter se ha convertido en el rostro y la voz de la campaña en favor de la igualdad de género #HeForShe, una iniciativa que Foster envidia. Pero la joven británica aprendió de Foster la necesidad de separar la vida personal de la profesional. Y eso que como suele recordar los de Foster eran otros tiempos, anteriores a la invasión que suponen en la vida de las jóvenes estrellas las redes sociales. Quizá por eso ella no tiene perfil en Twitter, Instagram o Facebook.

Pero como señala la protagonista de La habitación del pánico (2002), ahora volcada en la realización, las presiones también eran fuertes en la década de los años sesenta y setenta en los que creció delante de las cámaras. Especialmente las que sentía como joven prodigio, como alguien que tenía que hacer las cosas bien. "Tenía que demostrarlo una y otra vez", recuerda a la revista sobre un afán por la perfección heredado de su madre.

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En su opinión, las cosas no han cambiado tanto en algunos aspectos. Hace un año recordó que cuando tenía 14 años un director la llamó para una entrevista de trabajo y le pidió que se quitara la chaqueta y se diera una vuelta para poder verle bien el cuerpo. "Mi agente fue a su oficina y le dio un puñetazo", contó la estrella que en 2007 habló por primera vez de su homosexualidad en público mientras recibía un premio a toda su carrera en la ceremonia de los Globos de Oro.
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