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domingo 17 de diciembre de 2017

Explosivo show de Gorillaz en Argentinas

La banda de rock Gorillaz ofreció anoche un demoledor concierto de rock en el que repasó su discografía completa y presentó su reciente material de estudio, "Humanz", en un inolvidable actuación en el segundo y último día del Festival BUE en Tecnópolis·

Resistiendo la anunciada tormenta que finalmente se desató con furia sobre Buenos Aires -en una hábil jugada de los organizadores que el día del show decidieron cambiar la grilla y adelantar tres horas su presentación-, Gorillaz saltó al escenario principal de Tecnópolisa a las 20 en medio de un estado de algarabía que arrancó con el primer tema "M1 A1" y finalizó cerca de las 10 de la noche con "Demon Days", sin interferencias climáticas y en estado de gracia absoluta.

La plataforma musical virtual inventada por el británico Damon Albarn (Blur) en 1998 junto al dibujante Jamie Hewlett como una elegante ironía apocalíptica sobre el mundo actual filtrado a través de la lente deformante de la MTV demostró, en su primera visita a la Argentina, que no solo es un estupendo experimento de estudio sino una demoledora maquinaria en vivo.

Etiquetada de mil maneras, Gorillaz es un extraño artefacto que reúne y hace jugar juntas a las mejores tradiciones musicales de los últimos 60 años creadas bajo las formas del rock, el pop y la black music, pasando por el punk, el noise, la música experimental y alternativa, la electrónica y el brit pop pero sin dejar de lado una visión vintage y amable del dulce pop de los 60 y arrojando sobre el escenario todas las marcas de origen del repertorio afroamericano con lecturas propias del funky, el soul y el rap de inusitada modernidad.

La base del grupo, que ayer puso en forma permanente 13 músicos sobre el escenario (6 de ellos coristas) y que llegó a tener 16 con los invitados, es un dub consistente, sostenido sobre un beat demoledor de bombo y bajo (en Gorillaz funcionan en simultáneo dos baterías), que construyen la plataforma sobre la que se monta una arquitectura sonora de reminiscencias espaciales erigidas desde los teclados (también dos permanentes) las guitarras y las voces.

Si alguna vez el rock puso en juego una idea operística o conceptual (The Who visitó el país por primera vez este año y anoche se anunciaba un show de Roger Waters para 2018), Gorillaz es la mejor expresión de esta posibilidad, no sólo por los desarrollos vocales de las canciones -donde pueden interactuar hasta nueve cantantes, aunque sin resabios líricos-, sino por la intensidad ambiental que asumen sus composiciones, la ambición narrativa y la teatralidad que ponen de manifiesto, desde lo tímbrico y lo visual.

Sobre una atmósfera sonora que envuelve y contiene lo diverso, la banda asume la osadía de presentar en una misma composición pasajes musicales de tradiciones muy lejanas, como el noise y el funk o el soul y lo progresivo, alternada o conjuntamente, con un estupendo desarrollo vocal y un manejo de los climas único, que no desdeña tampoco el desenfreno que promete todo recital de rock.
Albarn es un frontman inigualable, con una personalidad granítica y sin un solo gesto de divismo, y a su climática voz (a veces distorsionada bajo los efectos de una suerte de altavoz callejero) se unen las de los coros o invitados, de fuertes connotaciones sonoras y expresivas, que narran paisajes y su suman como efectos de sonido y ambiente.

De hecho, todos los invitados del show de anoche fueron los cantantes que acompañaron a Albarn y la banda a grabar este año el estupendo "Humanz", a través del cual Gorillaz llegó a la Argentina en el marco del Humanz Tour, que arrancó a mitad de año en Estados Unidos, ya se escuchó en Europa y llegó a Buenos Aires directo de Montevideo.

El show arrancó al palo con un recorrido de nueve temas de los primeros tres discos del combo ("Gorillaz" 2001, "Damon Days", 2005 y "Plastic Beach" 2010) como "Last Living Souls", "Rhinestone Eyes", "Tomorrow Comes Today" y "Superfast Jellyfish" y pasó luego a la presentación del nuevo material, con el público en llamas, y con la aparición de los notables invitados con los que compartió escenario.

"Saturn Barz" con el DJ y rapero jamaiquino Popcaan (en el único caso de un invitado grabado y virtual, eyectado desde una pista), en su mezcla disco, hip hop eclesiástico espacial y dub , abrió los materiales de "Humanz".

Después subieron al escenario Vince Staples (que dos horas antes había ofrecido su show solista con un rap seco y despojado consistente) para hacer el monolítico funky-hip hop "Ascension"; el genial Peven Everett (un cantante de soul insuperable) para el muy bailable "Strobelite", DRAM para "Andromeda" y el expresivo dúo de Jamie Principle y Zebra Katz para el funky "Sex Murder Party".
El show siguió con temas de los primeros álbumes: "Kids with Guns", "Punk", "Stylo" (otra vez con el notable Everett) y "Plastic Beach" para cerrar con la muy pop y potente "We Got the Power" (también de "Humanz"), que contó con una performance descollante de la francesa Jehnny Beth (se tiró al pasamanos del pogo), que se ganó con esa actuación una invitación para un show solista en próximas ediciones BUE.

Los bises vinieron con viejos conocidos, que terminaron de cerrar un show impactante: "Feel Good Inc", "Clint Eastwood", "Don´t Get Lost in Heaven" y "Demon Days".

Minutos después de que finalizara Gorillaz, cuando todavía quedaban varias bandas por tocar (Major Lazer, Perras on the Bech, Los Reyes del Falsete) y mientras el grueso del público desconcentraba Tecnópolis, se desataron las primeras gotas que rápidamente se transformarían en vendaval, aunque allí nadie se quejaba por eso: lo mejor había sucedido.
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