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viernes 11 de mayo de 2018

"En este show cuento historias de mi barrio que son reales"

El humorista cordobés estará presentando su nuevo espectáculo con el que está recorriendo el país. Será este sábado a las 22, en el teatro Imperial de Maipú

Humor cordobés, dos palabras que automáticamente llevan a pensar en el único e inigualable Chichilo Viale, quien una vez más estará en la provincia. El artista llega con su nuevo espectáculo Stand up de barrio, un show que reúne stand up, pantomimas, música y una galería inagotable de nuevos personaje, mañana, a las 22 en el teatro Imperial, en Maipú.

A través de recuerdos, divertidas anécdotas y con su estilo y desfachatez característicos, Chichilo Viale hace un recorrido por escenas y vivencias típicas de los barrios argentinos, de la forma más divertida e interactiva. Clásicos como su personaje El Borrachito también son parte de esta propuesta concebida con una batería cada vez de mayor de recursos y un sentido fino del timing en escena, logrando una de los mejores ofertas humorísticas en cartel.

"En este show cuento historias de mi barrio que son absolutamente reales con un poquito de sal y pimienta para hacerlas divertidas. Lo mejor es que es superinteractivo, la gente se divierte un montón, a medida que voy contando se van acordando de sus propias experiencias o la de sus padres o amigos y se arma un clima muy familiar y entretenido porque son cosas que a todos les han pasado alguna vez. Hasta los más jóvenes se mueren de risa", dice Chichilo.

Divertido, ocurrente y con su humor habitual, el humorista dialogó con Escenario sobre el show, el humor de hoy, los movimientos sociales, las críticas y la actualidad.

–¿Qué podes adelantarnos de Stand up de barrio?
–Es una obra que está dentro del formato del stand up pero menos rígida y con más movimiento porque yo recorro el escenario de punta a punta. Es una obra que me ha sorprendido mucho porque por lo general yo hago mis shows sólo cuando no hago comedia. Ahora terminé Entretelones y me iba a poner a armar mi nuevo espectáculo, Lo mejor de Chichilo, pero un día fui a un café concert me puse a hablar y de repente me di cuenta de que no había dicho nada de lo que tenía previsto sino que me la había pasado contando anécdotas e historias que están en este show.

–Llevás más de 40 años arriba del escenario, ¿por qué creés que la gente te sigue eligiendo?
–Supongo que porque les gustan mi estilo, mis formas. Lo mío es un humor muy puro e inclusivo. Creo que el ser genuino también tiene que ver para que la gente me elija. Yo no me meto con nadie, ni con los judíos, ni con los homosexuales, ni con políticos porque no me gusta meterme con cosas que a la gente le molestan, con cosas que ya están mal afuera. Trato de hacer un humor que no hiera a nadie.

–¿Cuál sería la clave del éxito entonces?
–Después de tantos años me he dado cuenta de que lo que más sirve es autorridiculizarse. Ya lo hacían genios como Cantinflas, Chaplin, el Gordo y el Flaco, Los Tres Chiflados todos antihéroes y eso es justamente lo que soy yo. Un antihéroe riéndose de sí mismo y de sus vivencias sobre un escenario. A pesar de las crisis o problemas, muchas veces la gente me elige por sobre un plato de comida y eso es algo que me enorgullece mucho, no tiene precio.

–Hoy la forma de hacer humor, de tratar a la mujer o de referirse a otras personas ha cambiado mucho y está en el ojo de la tormenta. ¿Cómo lo has manejado?
–Yo sigo haciendo el mismo humor que siempre. Mientras uno está tirado en el living de su casa, ve la tele y si hay algo que no le gusta a través de las redes o de los blogs es muy fácil criticarlo. Yo personalmente pienso que los blogs son una máquina de agresión, de porquería humana. Te puedo dar ejemplos bastante claros de lo que digo: hoy no podemos hablar de la mujer por tal cosa, no podemos hablar de los petisos por tal otra, no podemos hablar de los morochos por quién sabe qué, pero imagínate si le hubieran hecho esto a Picasso o al compositor de cualquier tango. Hay muchas cosas que la gente no se pone a pensar, se dice cualquier cosa y hoy están de moda las protestas sociales. El otro día escuché a un hombre que decía que yo no tenía que hacer más el personaje del borracho porque haciéndolo incitaba a la gente a tomar. En más de 40 años de carrera puedo darte nombre y apellido de gente que no solo no se ha volcado al alcohol sino que se ha curado a partir de lo que vio en mi obra. Lo cierto es que hoy están de moda los opinólogos que hablan de todo y sin saber. Antes River y Boca entraban a la cancha juntos, hoy es imposible.

–¿Qué opinas de los nuevos humoristas, de los jóvenes que hacen stand up?
–Me encanta la juventud, cómo van evolucionando, cómo van creando cosas nuevas. De hecho el espectáculo se llama stand up un poco en homenaje a los jóvenes, porque en mi generación hacíamos monólogos. En el stand up estás contando tu vida, tus propias falencias tus propios errores, es autodestructivo pero en una forma divertida.

–Tu trabajo es hacer reír a la gente pero ¿que te hace reír a vos?
–Hoy he descubierto que lo que más causa gracia no sólo a mí sino a la gente son las vivencias propias, las cosas reales. Stand up de barrio tiene eso, habla de las cosas que nos han pasado a todos, anécdotas que todos hemos vivido, cosas comunes que pasan en cualquier barrio de la Argentina. Hay una parte en la que describo la ropa que yo usaba en la época de los '70 y vieras cómo el público colabora y participa.
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