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jueves 08 de marzo de 2018

El invisible retrato de la intimidad

Llámame por tu nombre, nominada a cuatro premios de la Academia y ganadora en el rubro mejor guión adaptado, se estrena hoy. Ha deslumbrado a la crítica

La película Llámame por tu nombre, del italiano Luca Guadagnino, con cuatro nominaciones al Oscar y ganadora de uno, por Mejor guión adaptado (de James Ivory) y que se estrena hoy en nuestra provincia, es mucho más que la narración veraniega de un aristocrático matrimonio francés en el Norte italiano, cuyo hijo se enamora de un estudiante de arte estadounidense que se aloja con ellos.

El despertar sexual de Elio, interpretado por un emotivo Timothée Chalamet, quien compitió por la estatuilla para Mejor actor protagónico, se visualiza en la primera escena de la película. Sin necesidad de desnudos ni besos, el adolescente está acostado con una chica de su edad y en cinco segundos ya queda en claro el resto de la película: al escuchar el ruido de un auto, Elio se exalta, salta de la cama y se dirige a la ventana para ver quién es el visitante.

Esa exaltación no tiene el objetivo de ocultar lo que se viene, sino por el contrario, de desnudar la película desde su primer plano y abrir la incógnita de qué, cómo y cuándo pasará lo que ya se presume.
Basada en la novela de André Aciman, el filme de Guadagnino reúne varias tramas y ambientes que, pasando por Teorema, el filme de Pier Paolo Pasolini, navega por los climas de algunas de las novelas más emblemáticas del género: Muerte en Venecia, de Thomas Mann; Demian, de Hermann Hesse, o El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde.

En la cinta de Pasolini, con un ambiente casi onírico, la irrupción de un seductor foráneo cambia la rutina y hasta la vida de una aristocrática familia; en los libros mencionados, el despertar sexual adolescente se suma a provocaciones y tabúes que son tratados con el estilismo del arte.

Llámame por tu nombre tiene algo de todo ello y hasta se permite obviar desnudos y escenas de sexo, algo en lo que su director no ha tenido pruritos para mostrar en sus filmes anteriores.

"Soy el director menos púdico del mundo, y a lo largo de mi carrera he sido muy preciso a la hora de usar cuerpos masculinos y femeninos para transmitir emociones. Dicho esto, siempre pensé que las escenas de sexo eran algo que esta película no necesitaba. No creo que nadie la vea y piense: 'Está bien, pero le faltan penes'", sostuvo en una entrevista.

Sobre este punto, el realizador se explayó: "Lo que quise retratar es esa cosa invisible llamada intimidad, ese momento en el que alguien se acerca a ti para olerte y para rozarte. Cuando deseas a otra persona, lo más importante es ese tiempo previo al sexo que está lleno de miradas y gestos y tanteos".

Llamame por tu nombre trailer



El deseo de Elio por el escultural y engreído Oliver (Armie Hammer) se entrecruza, como sucede en la pubertad, con cierto recelo. El estadounidense, en tanto, estimula la pasión del joven estudiante de música tanto con roces y miradas como con lecturas de poemas y pasajes literarios.

La cámara de Guadagnino quizá peca de hedonista al dibujar un mundo pasatista, en el que la cultura, el arte y el esnobismo están a la orden del día. No hay problemas económicos, no hay prejuicios y hasta no hay conflictos que desencadenen en peleas.

Todo sucede con el aire de la nobleza europea, dentro de una casa con pileta, grandes extensiones naturales y los Alpes de fondo. Con su ama de llaves y jardinero a la orden de lo que sus amos deseen.
"Somos judíos. Pero también franceses, italianos y americanos. Somos todo eso", dice Elio en un diálogo con Oliver; el mismo en el que le cuenta a su enamorado que durante el verano esperan a que llegue el invierno, y viceversa.

Guadagnino llegó a Llámame por tu nombre como productor. Coescribió el guión de James Ivory y culminó en la dirección de casualidad: su compañero de escritura renunció a dirigirla por temas personales.

Dentro de estas casualidades también estuvo el ingreso de Hammer al elenco: desde un primer momento rechazó el papel, pero terminó aceptando ante la insistencia del realizador.

Llámame por tu nombre tendrá su secuela, o al menos eso prometió su director, porque, en sus palabras, quiere saber cómo se encontrarán Elio y Oliver cinco años después de ese verano en el que, entre libros y música, sus cuerpos y corazones se cruzaron para conocer el verdadero amor.
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