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sábado 30 de diciembre de 2017

El hombre de las mil caras

Rodrigo Galdeano es uno de los humoristas más conocidos de Mendoza por su gran diversidad de personajes que presenta en radio y televisión.

El actor mendocino es una de las personas más conocidas del ambiente y por el público en toda Mendoza e incluso en otras partes del país.

Es que el humor de Rodrigo Galdeano ha cruzado las fronteras de la provincia, por su carisma y su don de hacer reír. La diversidad de los personajes que interpreta lo hacen ponerse en distintas posturas y variables del humor.

Desde la acidez de Doña Presbicia, la desfachatez del Profesor Ácaro, la ternura de Tincho o la diversión de Jony Rivarola, Galdeano se convierte en distintos personajes que plasma tanto en radio Nihuil como en El Siete.

En esta nota con Escenario, el humorista recordó sus comienzos en la profesión y cómo se decide a montar un personaje.

–¿Cuándo y cómo empezaste?
–Cuando salí de la secundaria estudié agronomía cuatro meses porque mi papá tiene una finca y lo veía como cercano. Después dejé y mi cabeza seguía perdida en ese sentido, con mucha alegría de vivir pero no sabía de qué. Después quise estudiar educación física, que es una materia pendiente que tengo. También me gustaba cocinar y lo pensé. Después, una tía me dijo que quizás por mi perfil tenía que estudiar algo relacionado a la comunicación social y bueno, me inscribí y empecé. Tuve muchos compañeros que ahora trabajamos juntos como Julián Chabert, Sarita González o Cristian Molina. También tuve profesores que han sido compañeros de trabajo como Carlos Hernández y Jorge Sosa. Después empecé teatro, conocí a grandes maestros como el Flaco Suárez, Víctor Arrojo y Daniel Posadas.

–¿Cuál fue tu primer personaje?
–El Profesor Ácaro, hace más de 24 años, pero no era el de hoy. En realidad sí era pero una versión más tropical, más acelerado, ahora hay más pausas porque los años me han castigado. Después hice a Tincho y a Pacheco.

–¿Cómo nace cada personaje?
–Cada personaje ha sido pensado bastante y cada uno, a lo largo del tiempo, tiene familia. Son todos personajes que tienen vida y crecen, salvo Tincho, que siempre ha tenido cinco años; pero los otros han tenido hijos, fallecimientos y tienen muchos familiares. Para crear un personaje hay que ser consciente de todo eso.

–¿Cuál es tu última creación y cómo nace?
–El nieto de Tusán. Yo tengo que saber que tiene sangre de Tusán por lo que hipnotiza y hace todo eso pero desde lo absurdo. Hace pruebas como su papá y abuelo pero le van a salir mal y sufre mucho porque no le sale nada. Estuve pensando mucho las voces y empezar a jugar frente a un espejo y para sacarlo. Un personaje te puede llevar cuatro meses o, si estás inspirado, una mañana.

–¿Cómo hacés para no olvidarte de la información de cada personaje?
–La impunidad del humor logra eso porque sí me olvido cosas. Con Doña Presbicia hago todos los días historias y me preguntan cómo se llamaba la amiga y la verdad es que me olvidé. Entonces juego con eso y nos divertimos. La vieja porque es vieja se olvida pero en realidad el que se olvida es Rodrigo.

–¿Te gustaría hacer teatro?
–No me puedo comprometer a hacer teatro porque hoy, por suerte, tengo una agenda muy apretada. Quizás algún día deje esto de lado y me pueda llegar a meter a hacer teatro, pero sin mis personajes.

–¿Cómo fue llevar los personajes a la TV?
–Fue un desafío muy grande porque yo soy un animal de radio más que de tele. Me dieron el OK los oyentes y empecé a jugar con maquillajes, pelucas y me animé. Me maquillo como aprendí en la facultad pero nunca aprobé esa materia, entonces las chicas de maquillaje se quieren morir. Hay que vestirse todos los días y eso en la TV tiene su mística. Por ejemplo la peluca del Profesor Ácaro está desarmada, rota y sucia pero los artistas tenemos ciertas cábalas. Ahora me da vergüenza entonces le pongo un sombrero arriba. Con los lentes con los que hago Ácaro no veo nada y me dicen que use otros que son iguales pero no es lo mismo.

–¿Qué personaje elegís?
–A Presbicia, me siento cómodo porque logro decir lo que hay que decir pero sin vueltas. La gente sabe que lo que digo es tremendo y genera amor y odio. Me protejo en el personaje y la gente se prende al juego. Cuando hago Tincho también me transformo en un niño insoportable, soy un niño que quiero jugar y hacer travesuras.

–¿Hay algún personaje que no te haya salido?
–Iba a hacer una Cheta de Nordelta pero me pareció muy trillado, lo intenté, lo probé, pero no le di la oportunidad. Siempre he jugado con la identificación. Todos tenemos una Presbicia de vecina o en la casa. La gente me para y me dice la Presbicia es mi tía, mi abuela. También siempre nos encontramos con algún Pacheco en la vida. En cada personaje busco la identificación para hacerlo.

–¿Qué momentos destacás de tu carrera?
–Cada mañana de la radio me llevo un poquito, he hecho cosas muy locas como meterme en una radio en vivo manejando una moto y llenar el estudio de humo. He hecho barbaridades y son momentos que he disfrutado mucho.

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¿Qué ves en TV?
No veo nada y me preocupa porque trabajo ahí. Por ahí dejo grabando programas documentales y los veo. También despiertan el morbo en mí las artes marciales mixtas.

¿Te gusta el humor en la TV?
Existen programas en donde hay un conductor y de repente todos son humoristas, el periodista deportivo, la movilera, todos tiran chistes.

¿Quién es tu referente?
Me gustaban mucho Cantinflas y Chaplin. Ambos tienen un gran manejo corporal y el poder decir y no decir, o decir con poco. El profesor Ácaro tiene mucho de esos dos genios.

¿Un humorista actual?
Me gusta Capusotto, porque hace cosas muy copadas que aparte de hacerte reír con el absurdo te hacen reflexionar muchísimo. Martín Bossi también me parece un capo.

¿Un maestro de la vida?
Mi familia, soy lo que soy gracias a ellos.

¿Quién es Rodrigo Galdeano?
Un chabón que no tiene idea de qué va a hacer mañana.
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