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domingo 17 de diciembre de 2017

El felino que consiguió reunir a realizadores de cine mendocinos

Cinco directores locales confluyeron en el largometraje El gato ese chino que saluda, conformado por nueve cortos que tienen como elemento unificador al conocido Maneki-Neko

La producción audiovisual en Mendoza ha crecido en referentes y lenguajes expresivos. Prueba de ello es la presentación, hoy a las 21 en el cine Universidad, del largometraje El gato ese chino que saluda, compuesto por cortos de diferentes realizadores locales: Leandro Suliá Leitón, Joel Navas, Alejandro Alonso y Tito de la Vega junto con la productora coordinadora Dámaris Rendón.

El director coordinador de este trabajo es Andrés Llugany, quien incluyó varios cortos de su autoría en este filme y quien charló con Escenario acerca de la génesis y desarrollo de este proyecto.

–¿Cómo se estructura este filme?
–Son cortometrajes independientes entre sí, pero conectados por el elemento de Maneki-Neko (ese gato que mueve el bracito). Cada historia –son nueve en total– ha tomado este elemento y lo ha transformado en el eje de la misma o en un elemento satélite, pero es el eje que los une.

–¿Qué directivas les diste a los realizadores?
–Lo único que les "impuse" –por utilizar algún verbo, aunque es un poco feo–, es la figura que los iba a unificar. En el espacio de expresión, cada uno tenía total libertad. Incluso trabajaron con el equipo técnico con el que siempre trabajan.

–¿Y con respecto al guión?
–Eso es algo interesante, porque no es que convocamos a hacer directamente los cortometrajes, sino que nos juntamos desde la fase de la idea. Estuvimos charlando los guiones desde las reuniones previas, como un largometraje, concebido de esa manera, aún en esa segmentación de cortos.

–Todos los realizadores tienen lenguajes expresivos muy diferentes...
–Eso es lo que me parecía interesante desde un principio, ofrecer lenguajes bien distintos, que son bien diferenciados entre sí, no solamente en lo formal, sino en los intereses narrativos que cada uno tiene, los contenidos y los géneros incluso. Algunos exploran algo más lo filosófico, otro algo costumbrista, cotidiano, algún corto es medio de terror, de ciencia ficción y hay una animación. La gracia es que hubiera un abanico de elementos visuales.

–¿Cómo reaccionaron al saber que el elemento unificador iba a ser el gato?
–Para algunos las ideas comenzaron a fluir rápido, otras aparecieron con el tiempo. De hecho, cuando vean los cortos van a notar cuando la figura del gato es partícipe real de la historia o cuando es un elemento metafórico, más aleatorio.

–¿Por qué elegiste el Maneki-Neko?
–Porque la inspiración está alrededor, lo que pasa es que a veces uno no mira. En ese momento estaba charlando con mi amigo Manuel Alonso, que es uno de los directores, sobre las características de este nuevo proyecto que se nos estaba ocurriendo, levanté la vista y lo vi. Si en vez de haberla levantado la hubiera bajado y visto un enano de jardín, hubiera sido otra la película, pero el asunto es recoger uno de los tantos disparadores que te ofrece la realidad. Ella te da un montón de cosas para que tomes al menos una, pero hay que estar dispuesto.

–¿Cómo evaluás la industria cinematográfica local?
–Cuando se empezó a generar todo este tema de los subsidios y concursos nacionales, se levantó mucho y obviamente ese movimiento de plata hizo que se transformara en una industria. Eso generó que mucha gente trabajara mucho y se especializara, pero se transformó en un talón de Aquiles. Esta es una de las razones por las que ideamos este proyecto Manuel y yo, que empezamos a hacer cine en los '90.

–Muy a pulmón...
–Era todo con nuestros recursos, con lo que teníamos alrededor y no se nos ocurría otra forma porque no existía. Pero las nuevas generaciones nacieron y crecieron en ese concepto de industria y de repente en este momento esta industria empieza a detenerse, no hay subsidios, no hay una mentalidad de ayuda nacional, no hay apoyo a los proyectos. Nosotros nos preguntamos: ¿al detenerse la industria, tiene que detenerse la expresión? Yo creo que no. Estábamos todos parados porque no había plata, nos habíamos mal acostumbrado. Teníamos que volver al estadio anterior y es lo que le propusimos a los demás. Esta es una de las propuestas que pretendemos con este largometraje: que no nos detengamos por la falta de ayuda del Estado, sino que empecemos a mirar dónde está esa ayuda, que tiene que surgir a partir de la colaboración entre nosotros, principalmente para que la expresión no se detenga, para que no mueran las historias dentro de uno.
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