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martes 06 de febrero de 2018

El fascinante proceso creador de Los idiotas

Este trabajo de Elulular, Teatro de Tierras Áridas, fue seleccionada, junto con El Experimento, para representar a Mendoza en la 33ª Fiesta Nacional del Teatro

Los idiotas, con texto de Carlos Liscano, calibrado por Juan Manuel Chifani e interpretado por Paula San Martín y Laura Volpe, fue la gran sorpresa de la Fiesta. La obra trata sobre las relaciones humanas, específicamente, la de dos seres marginados que marchan de un lugar a otro incesantemente. Su vínculo desesperado evidencia una relación de mutua dependencia. Soledad, angustia, preguntas sin respuesta son algunos de los tópicos de esta pieza.

Dos idiotas. Una marcha insensata. Ke y Ku caminan sin destino. Pero... ¿avanzan? ¿Hacia dónde? ¿Qué otra cosa pueden hacer cuando a nadie le está permitido detenerse?

Paula San Martín comenzó contando sobre el trabajo realizado como grupo teatral: "Elulular, Teatro de Tierras Áridas, es un grupo de teatro integrado por Laura Volpe, Juan Manuel Chifani y yo, teatristas que hace un año trabajamos juntos buceando en las profundidades del teatro y que elegimos conformar un colectivo independiente. Como grupo, nos hemos conformado en agosto de 2016".

Agregó: "Todos tenemos experiencias previas en el ámbito teatral. Trabajábamos en elencos y queríamos rescatar ese espíritu del trabajo grupal, en un ámbito más estable que genere un espacio propicio para la investigación y el debate, y por supuesto, para generar puestas de teatro".

La obra fue estrenada el 29 de abril de 2017, realizaron funciones en el auditorio Deodoro Roca, de Godoy Cruz; en la Enko Sala, la Nave Cultural y el Espacio Julio Le Parc. Con respecto a la asistencia del público, Paula comentó: "Las primeras funciones tuvieron buena convocatoria de público, después hubo que remarla más. El público que asistió fue muy heterogéneo. Lógicamente, este año teníamos previsto continuar con las funciones y ahora, al haber quedado seleccionados, con más razón".

"Creemos que lo que puede interesar al espectador es que Los idiotas es una obra esencialmente teatral, en la que el que la ve puede sentirse identificado con la relación de estos personajes y lo que les pasa, con las emociones que atraviesan (desde la comicidad hasta momentos reflexivos). Además, tanto desde la estética como desde la relación misma, el público puede hacer múltiples lecturas y completar la fábula. Es una obra que te permite reflexionar sobre la condición humana y eso es lo que nos capturó a nosotros como hacedores. Fue muy interesante crear el mundo de estos personajes, seleccionar los objetos y cada elemento que se utiliza. Cada cosa fue elegida y tiene su función. Suponemos que es esto, más la mirada subjetiva del jurado lo que hizo que la obra quede seleccionada", reflexionó San Martín.

Una obra al natural
Laura Volpe, una de las protagonistas, explicó la buena relación en el elenco y que, según ella, esa naturalidad para le trabajo fue fundamental para el éxito de la puesta.

"La camaradería, la relación como compañeras de escenario, la distribución de roles dentro del grupo (si pensamos que es un grupo de teatro independiente, además de actuar o dirigir, cada uno debe ocuparse de más de una cosa). La responsabilidad y la disciplina en los ensayos, (tres veces por semana).La generosidad del equipo en cuanto a aportar cada uno lo que sabe para que el proceso creativo mejore. El respeto. El compromiso de todos con este proyecto y, sobre todo, con el proyecto grupal".

Por su parte, Paula San Martín también se refirió a esto y destacó algunos puntos fundamentales para el buen desarrollo de la obra.

"Al trabajar como grupo, el trabajo con el director también se dio naturalmente. Tratamos de debatir y pensar como grupo, horizontalmente. Juan Manuel Chifani (el director) hizo hincapié, sobre todo, en la vivencia de lo que les pasa a estos personajes, algo que trabajamos mucho en los ensayos. Tuvimos libertad para crear los personajes, proponer acciones y recorridos, seleccionar objetos y elementos de vestuario posibles, proponer activamente en la puesta".

El director, Juan Manuel Chifani, también festejó
"El proceso de creación resultó ser un trabajo fascinante, dotado de humildad, confianza, paciencia, compromiso, creatividad intrépida, generadora de asombro al percibir que la concreción de lo que se había fraguado en el imaginario del plano abstracto superaba las expectativas. Fue un proceso genuino que desde su comienzo nos esperanzaba respecto a nuestros principales propósitos: realizar una obra de calidad estética de la cual nosotros nos sintiéramos orgullosos y que en las representaciones logren capturar y atravesar al espectador".

"Para el desarrollo de la composición del lenguaje escénico de la obra trabajamos en base a determinados conceptos, procedimientos, recursos y estrategias teatrales pertenecientes a las poéticas que dejaron como legado maestros y directores del teatro universal del siglo XX, como Tadeusz Kantor, Jerzy Grotowski y Peter Brook. Específicamente, para la dirección de actores me serví de la teoría de Konstantin Stanislavski sobre la psicotécnica actoral".

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