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domingo 28 de enero de 2018

Dolores Fonzi, en las tablas y en el cine

La actriz estrenó en Buenos Aires la obra Entonces la noche, junto con Cecilia Roth, y se prepara para la grabación de una película dirigida por Federico Veiroj que protagonizará junto al actor uruguayo Daniel Hendler

La actriz Dolores Fonzi regresa a las tablas con la obra Entonces la noche, junto con Cecilia Roth, Guillermo Arengo y Ezequiel Díaz, con dramaturgia y dirección de Martín Flores Cárdenas, un reconocido artista del circuito alternativo, y más allá de su vasto recorrido en cine reconoce que salir al teatro es su "gran plan".

Cuatro personajes con vidas tomadas por la nocturnidad desgranan algunos momentos de sus días desde esa mirada intensa de Flores Cárdenas, donde la presencia de los músicos Fernado Tur y Julián Rodríguez Rona sobre el escenario dan cuenta de esa sonoridad particular que signa la dinámica sus puestas.

El director y autor estuvo al frente de la exquisita Entonces bailemos, estrenada en 2013 en el Camarín de las Musas y que se repuso hasta el año pasado con eterno éxito de crítica y público, un trabajo vinculado de algún modo con la obra que está en la sala Pablo Picasso del Paseo La Plaza, en Buenos Aires, con producción general de Pablo Kompel.

Fonzi conversó con la agencia Télam en su camarín del complejo teatral durante uno de los ensayos y se mostró cálida y bella, mientras disfruta del estreno en Francia de la película La cordillera, que protagoniza con Ricardo Darín, dirigida por Santiago Mitre.

–¿Cómo es tu personaje?
–Soy una marginal de la noche, una prostituta que viene de alguna provincia a buscarse la vida acá y hace la calle, por eso su relato está centrado en la supervivencia, pero al mismo tiempo es gracioso. La obra sería como una secuela, una segunda parte de Entonces bailemos, con criaturas noctámbulas, aunque se entiende sin problemas sin haberla visto y también apela a los monólogos.

–¿Querías trabajar con Flores Cárdenas?
–Sí. Vi mil veces Entonces bailemos, donde también trabajó Echi (Ezequiel Díaz), mi compañero en Isósceles junto a Violeta Urtizberea obra de Mariana Chaud de 2012, la última vez que hice teatro. Me encantó su forma diferente de narración y desde la primera vez que fui, me dieron ganas de estar arriba del escenario y actuarla. Esto se armó uniendo todas las partes, especialmente la de trabajar con amigos y cuando se sumó La Plaza, armamos algo más grande.

–¿Se trata de una propuesta diferente a las habituales en el circuito comercial?
–Sí. Se trata de una obra arriesgada: escapa de la dinámica tradicional, de aquello a lo que ya estamos acostumbrados. Se genera algo relacionado con el pasaje de un director que tiene su origen en el off al teatro comercial, pero él se hace cargo de su procedencia: no se desprende totalmente de ese clima medio misterioso de Entonces bailemos, porque este material se integra con la anterior y forma parte de su obra. Se tomó ese riesgo y eso provoca una excitación especial.

–¿Cómo será la experiencia para el público?
–Seguro que mucha gente que viene a La Plaza no la vio y el desafío me gusta. La gente que se acerque a las funciones se encontrará con una pieza súper dinámica, fuerte, pero que al mismo tiempo resulta divertida. De todos modos, es fácil y amable para ser vista.

–¿Vas al teatro?
–Sí. Voy al menos una vez por semana, pero puedo llegar hasta las tres o cuatro obras, siempre en el circuito alternativo. El teatro es mi plan, mi salida. Amé Tarascones, de Gonzalo Demaría dirigida por Zorzoli; Todo lo cercano se aleja, de Laura Paredes; La madre del desierto, de Nacho Bartolone, y el obrón de Tenconi Blanco Todo tendría sentido si no existiera la muerte y varias más que ahora no me acuerdo.

–¿Lo preferís al cine?
–No. Son cosas dotadas de diferentes procesos creativos: tenés que estar en el momento preciso para hacer teatro, pide otras cuestiones e implica rituales lindos como llegar al camarín, ir preparándote, tiene mucho del espíritu del colegio, de los compañeros de escuela reunidos. En abril filmaré con el director uruguayo Federico Veiroj (El apóstata), donde encarno a la mujer de Daniel Hendler, una alemana medio violenta en una comedia sobre el recorrido de un amor desde los 18 años hasta la actualidad.

–¿Vas a hacer televisión?
–No es que tenga algo en contra de la tele, pero casi no hay ficciones nacionales donde trabajar. De todos modos, no soy de volverme loca emprendiendo muchas cosas a la vez, le doy tiempo al proceso que conlleva cada trabajo. Si hoy me volvieran a proponer hacer la segunda parte de La Leona con ese mismo grupo de actores y equipo que compartí en 2016, seguro diría que sí y me haría el espacio.

–¿Querés dirigir?
–Sí. Desde hace un año estoy trabajando alrededor de un proyecto de largometraje con guión de Laura Paredes para dirigirlo y actuarlo. Ahora con los quilombos del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) se complica para pensar en financiar. Una película es en cierto modo más abarcable que una serie y puedo contar un buen cuento desde mi lugar de actriz.

Agencia
Télam

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