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jueves 14 de diciembre de 2017

Disney compró Fox por más de 52 mil millones de dóalres

Todos los productos de Fox pasan a ser de la cadena del ratón

Rupert Murdoch vende la mayor parte de su imperio a Mickey Mouse. A sus 86 años, el empresario que más ha influido en el mundo de los medios de comunicación - y a quien muchos le atribuyen haber puesto en la Casa Blanca a Donald Trump y a George W. Bush, así como la victoria del Brexit en el referéndum de 2016 - ha vendido una parte de sus activos audiovisuales a Disney por un precio de 52.400 millones de dólares (algo menos de 44.300 millones de euros).

La operación que se ha cerrado hoy incluye la compra por Disney del estudio de Hollywood Twentieth Century Fox, varios canales de televisión por cable de EEUU como FX y National Geographic Television, el 30% del servicio de suscripción de vídeos por internet Hulu y el 39% del gigante de la televisión por satélite europea Sky TV.

Twenty-First Century Fox mantendrá la cadena financiera Fox Business, la de deportes Fox Sports y, sobre todo, la de noticias Fox News, la más vista de su sector en EEUU, y también la más controvertida, por su claro apoyo al Partido Republicano, lo que ha incluido defender la tesis de que Barack Obama nació en Kenia.

En 2000, Fox News dio virtualmente la presidencia a George W. Bush al declararle ganador en las elecciones cuando el recuento de votos en Florida todavía no había acabado. El anuncio por Fox hizo que el resto de las televisiones replicaran la noticia, y que el candidato demócrata Al Gore declarase su derrota. Posteriormente, fue necesaria una decisión del Tribunal Supremo para prohibir los recuentos de votos y dar la razón a Bush y a Fox.

La venta de esos activos por 52.400 millones de dólares - incluyendo deuda - ha causado sorpresa en Wall Street, donde se considera que Murdoch podría haber alcanzado un precio mejor. En la actualidad, Twenty-First Century Fox vale, en total, 75.000 millones de dólares (63.500 millones de euros).

El objetivo de Disney es reforzar su posición frente a la llegada de competidores online, fundamentalmente Netflix y Amazon Prime, a los que en la actualidad se está sumando Apple. Se trata de una integración horizontal para resistir a los gigantes de Internet. Es justo lo contrario que la integración vertical en la que compañías de distribución están adquiriendo a otras de generación de contenidos.

Murdoch partió su imperio en dos en 2014. Por un lado está Twenty-First Century Fox, la empresa que tiene sus activos audiovisuales. Por otro, News Corporation, en cuyo consejo de administración se sienta José María Aznar, y en la que están los periódicos y revistas (como The Wall Street Journal y Barron's en Estados Unidos, y el Times y el Sun en Reino Unido) y el gigante del mundo editorial HarperCollins.

La venta, que solo afecta a la primera de esas empresas, se llevará a cabo por medio de un intercambio de acciones, tras el cual los accionistas de Twenty-First Century Fox tendrán en torno al 25% del capital de la nueva Disney. Es de prever que la mayor parte de ese 25% sea controlado por Murdoch y los hijos de su segundo matrimonio, que tienen acciones con muchos más derechos de voto en la empresa y, por tanto, les permiten controlarla como si fuera suya.

Murdoch quería deshacerse de estos activos en parte porque, a sus 86 años y recién casado por cuarta vez - ahora con la ex del Rolling Stone Mick Jagger, Jerry Hall (que es 24 años más joven) -, no tenía clara la estrategia en una época en la que los gigantes audiovisuales están bajo el asalto de los nuevos operadores de Internet. A eso se suman las tensiones de los hijos varones de su segundo matrimonio, Lachlan y James, que se han alternado en la última década como herederos del patriarca.

Lachlan, el hijo mayor de Murdoch, de 46 años, era copresidente, con su padre, de Twenty-First Century Fox, mientras que James, de 44 años de edad, era el consejero delegado. Y quien de verdad mandaba era Lachlan, eso sí, cuando su padre le deja. En un primer momento, fueron Rupert y James quienes defendieron la venta, frente a la oposición de Lachlan. El objetivo de los Murdoch era que James se convirtiera en presidente de la nueva Disney cuando la persona que actualmente ocupa el cargo, Bob Iger, se jubilara en 2019 e hiciera lo que muchos dicen que es su sueño: entrar en política.

Ese plan saltó por los aires cuando Iger declaró que había extendido su contrato al frente de Disney más allá de 2020, lo que dejaría a James Murdoch como un alto directivo y un gran accionista en la nueva empresa. Pero no sería presidente ni consejero delegado y, además, vendría de la empresa adquirida, lo cual no es la mejor tarjeta de presentación en estos casos.

Por esa razón, en los últimos días se ha especulado con la posibilidad de que James se lleve unos pocos miles de millones y lance una empresa por su cuenta. Por su parte, Lachlan continuaría como copresidente de lo que queda de Twenty-First Century Fox. De nuevo, si le deja su padre, porque Murdoch dirige personalmente Fox News, y una de las razones de la venta es que quiere dedicarse a lo que de verdad le gusta: las noticias (Fox News) y los periódicos.

Otra cosa es que la fusión funcione. La propia Disney ha visto cómo su cotización en Bolsa era machacada por la caída de la audiencia de una de sus 'vacas lecheras', la cadena de deportes ESPN, debido a que la gente no se suscribe ya al cable para ver los partidos de fútbol americano, béisbol, o baloncesto, sino que se conecta a Internet. A eso se suma el hecho de que los reguladores podrían exigir que la nueva Disney venda parte de sus activos, precisamente, en el sector de la información deportiva.

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