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sábado 07 de abril de 2018

Daniel Quiroga, el mentiroso

El reconocido actor mendocino vuelve esta noche con su nuevo unipersonal, Mientras mientas, un espectáculo que interpela al espectador sobre las mentiras más comunes de la sociedad. En una divertida entrevista nos revela todos los detalles de la obra que se estrenará hoy a las 22 en el teatro Independencia

Lleva más de tres décadas actuando sobre el escenario, 65 obras interpretadas, una dupla y relación teatral histórica junto con el gran Ernesto Suárez y ahora, como si fuera poco, Daniel Quiroga vuelve una vez más con su nuevo unipersonal Mientras mientas, un entretenido espectáculo que se estrena esta noche a las 22 en el teatro Independencia.

¿Podemos vivir sin mentiras? Ese fue el planteo que disparó esta nueva obra en la que el maestro de la comedia reflexiona acerca del arte de mentir, el teatro y lo que es la verdad. Desde el humor, el reconocido actor, director, docente teatral y mimo hace un recorrido de las mentiras universales, sociales y personales más comunes motivado por una sola intención: lanzar al espectador la pregunta del millón: ¿vos mentís?

Siempre divertido y ocurrente el intérprete de exitosas obras como Agarrate Catalina, Los zapatos del señor Broski, El trámite, Un tal García, Venía por el casting y Educando al nene, dialogó con Escenario sobre su obra, el universo de las mentiras, el éxito, su carrera, el público mendocino y más.

–¿Qué podes adelantarnos de Mientras mientas?
– Es un unipersonal donde trato de acentuar la necesidad o la naturalidad de mentir de todos los seres humanos. Esa cosa tan común e inevitable conocida como mentira que viene con todos nosotros, es parte de toda la humanidad y de alguna forma está dividida en diferentes áreas. Está el que miente por poder, para extorsionar, para cuidar, para jugar, hay un montón de mentiras y en la obra hablo de ellas: de las mentiras cotidianas, de las mentiras domésticas, de las mentiras del hombre, de las mentiras de la mujer, y de las mentiras universales. Lo que trato de rescatar con este espectáculo es que dentro de esa necesidad de mentir está la realidad de que sería un caos decir siempre la verdad. No estamos acostumbrados a ser honestos, a decir las cosas como son porque muchas veces la verdad es algo que duele e incluso es tan difícil que no tenemos las palabras para decirlas. La mentira es un tema muy profundo pero yo lo abordo desde lo cotidiano, desde el humor. Parto de definir qué es la mentira y qué es la verdad.

–¿Qué sería la verdad?
_ La verdad es algo que nosotros construimos de un hecho real, nosotros construimos ese hecho y creamos una verdad que también puede ser una mentira.

–¿Sos de mentir?
–Yo nunca miento (risas). Esa frase debe ser la mentira más grande del mundo. Es imposible no mentir nunca. Personalmente creo que no soy de mentir, a veces omito pero lo hago para no decir una verdad que pueda herir.

–¿Preferís que te digan la verdad sin filtro o una mentira piadosa?
–Siempre la verdad. Trato de largar las cosas como son y me gusta que hagan lo mismo conmigo. Prefiero un cachetón fuerte antes que entrar en el juego de la duda y el de suponer. Cuando la gente empieza a suponer se complica mucho más.

–¿Por qué mentimos?
–Cuando uno no tiene clara sus ideas, cuando no tiene una línea de pensamiento, allí es cuando empieza a mentir. La gente también miente para pertenecer, para ser parte de un grupo que seguramente no es el mejor, mienten para llenar un vacío, por ego. Las mentiras también van variando según las diferentes etapas de la vida. Por ejemplo, cuando somos chicos mentimos para protegernos, si hacemos algo mal les mentimos a nuestros padres para que no nos castiguen.

–¿Por qué la gente te sigue eligiendo y siguiendo después de 30 años de carrera?
–Porque soy lindo (risas). En tantos años de trabajo uno ha ido construyendo algo. En mi caso cuando uno construye de lo interno hacia afuera logra una construcción sólida y eso me ha permitido tener un público que me sigue. Seguramente haya muchos que no lo disfruten pero hoy yo tengo un público fiel al que le gusta mi humor. Creo que uno de los condimentos básicos para lograr eso es el combinar el humor con la reflexión. Pienso que la gente después de ver mi laburo se va con una idea. Es trabajo y obligación del actor generar algo en el espectador por eso siempre intento llegar a la gente, ser un modificador, esa es mi responsabilidad.

–¿Cómo describirías al público mendocino?
–Es todo un tema, creo que antes tenía una respuesta sobre la exigencia y el público de Mendoza. Hoy hemos crecido tanto que el mendocino selecciona, elige, busca y tiene más opciones.

–Sos mimo, has hecho teatro, también te animaste a la televisión, ¿te gustaría hacer cine?
–Me encantaría. Me gusta el formato del cine, me gusta hacerlo, me gusta actuar. En Mendoza estamos desfasados con lo que pasa en Buenos Aires en cuanto a la producción, y yo por mi parte estoy desfasado con quienes hacen cine, que ahora son de otra generación y trabajan o buscan a los de su misma generación. Pero me gustaría mucho, sobre todo por lo que uno puede aportar desde el oficio. Al Flaco Suárez le llegó a los 76 años, así que todo puede pasar.

–¿Qué proyectos tenés para este año?
– Volveré a hacer Otelo, la obra que interpreté hace algunos años pero esta vez con música en vivo. Será toda música clásica con un cuarteto de cuerdas. Se realizará en octubre en la Nave Universitaria y, por ahora, ya hay dos funciones confirmadas.

Ping pong


Una obra
De amor también se muere

Un referente
Es difícil, hay muchos tipos de referentes pero elegiría al Flaco Suárez.

Un compañero
Para trabajar toda la vida es demasiado, no podría elegir.

Tu lugar en el mundo
Cualquier lugar, pasa por mí no por el espacio.

El mejor consejo que te hayan dado
Laburar, me lo dijo mi abuela

La peor mentira que hayas dicho
No sé, no he tenido grandes mentiras, sí varias piadosas como por ejemplo "me gustás".

Algún arrepentimiento
Ninguno. No me arrepiento de nada.

¿Quién es Daniel Quiroga?
Un tipo común, un laburante.


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