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lunes 30 de octubre de 2017

Andrew Garfield volvió con un drama

El actor de Hasta el último hombre y de Spider Man ahora protagoniza la película Una razón para vivir, de Andrew Serkis.

El estadounidense Andrew Garfield se mete en la piel de un enfermo de polio que queda postrado y lucha para volver a caminar en un drama de época, Una razón para vivir, dirigido por Andrew Serkis, quien encarnó a Gollum en la trilogía El Señor de los anillos y que se estrenó en los cines argentinos el pasado jueves.

Garfield, quien protagonizó al Hombre Araña en sus dos últimos filmes, también se puso en la piel del objetor de conciencia Desmond Doss en el filme bélico de Mel Gibson Hasta el último hombre, desarrolla en Una razón para vivir una impresionante performance física junto con la británica Claire Foy.

En este filme es el aventurero y carismático Robin Cavendish, quien tiene toda su vida por delante cuando queda paralizado al contraer polio mientras estaba en África. A pesar de todos los consejos, la esposa de Robin, Diana (Claire Foy), lo saca del hospital y se lo lleva a su casa, donde su devoción y su ingeniosa determinación trascienden su discapacidad.

Juntos se niegan a recluirse por su sufrimiento, deslumbrando a todos con su humor, valentía y sus ansias de vivir.

Actriz de formación teatral tradicionalmente británica, Foy encarnó a la Reina Isabel II en la serie La Corona y en otras producciones de la BBC que le permitieron alzarse con varios premios.

Para el trabajo de ambos fue sumamente importante que Serkis dirigiera el filme, ya que el actor logró notables resultados con su transformación en Gollum.

Una Razón Para Vivir | Trailer Oficial | Subtitulado

–¿Cómo fue encarar este proyecto?
–Al leer el guión me sentí completamente devastado y conmovido, y pensé: "Si ellos quieren que haga este papel, lo haré". Creo que eso suele pasar especialmente con los guiones de películas, y este está tan hermoso y poéticamente ejecutado, de una manera tan pura, que te hace enamorar de cada personaje. Me resultó mágico. Realmente está lleno de magia. Después de leerlo conocí a Jonathan Cavendish, el productor, en Los Ángeles, y la magia siguió creciendo porque pude sentir la devoción que tiene por sus padres y por su historia. El hecho de que considerara que yo era la persona correcta para interpretar a su padre fue realmente conmovedor.

–¿Contanos cómo fue trabajar con Andy Serkis como director y Jonathan Cavendish como productor.
–Andy es una persona sumamente alegre y un gran director. Amo cuando el director es también actor porque comprenden la complejidad del proceso de actuación, que usualmente no ocurre con los que son solamente directores. Así que eso fue magnífico. Andy es súper pasional y tenía una visión muy clara de cómo quería transmitir la historia y de qué quería generar. Es muy cercano al productor, Jonathan Cavendish, quien en la vida real es además el hijo de Robin y Diana Cavendish, los dos protagonistas de la película. Contar con la presencia de Jonathan en el set fue realmente especial, especialmente cuando filmábamos escenas de la vida de sus padres y de él. Fue realmente movilizador que él dejara que se cuente su historia de una manera que influirá a quienes la vean. Le estoy verdaderamente agradecido a Jonathan por querer contarnos su historia y por dejarnos interpretarla.

–¿Cuál es la historia en la película?
–Es una historia universal y si bien trata de una circunstancia específica creo que habla y nos enseña cómo todos queremos que sean nuestras vidas: libres, felices, conectándonos, amando y siendo amados, ayudando al mundo a avanzar y a progresar teniendo en cuenta la compasión por el otro, solucionando problemas y creando vidas plenas y gratificantes para cada ser humano, ya que todos nos merecemos esto. También hay obviamente personas que no cuentan con el sentimiento de merecer un lugar en la tierra, pero no es el caso de Robin, él sí contaba con ese sentimiento de pertenencia y creo que la enfermedad lo hizo aún más fuerte, sin importarle sus limitaciones físicas. Lo hizo crecer, creyendo y luchando por los derechos igualitarios y por el sentimiento de sentirse bienvenido y pertenecido a esta tierra, mereciendo cada respiro, sin importar la raza, creencia religiosa, discapacidad o enfermedad. Estamos todos acá y merecemos estarlo, creo que eso se convirtió en su credo.

–¿Cómo lograste la interpretación física?
–La limitación física fue sumamente incómoda. Lo más interesante fue que Diana (Claire Foy) se convirtió en mi cuerpo, en mi forma de moverme en el mundo. La manera de Robin, mi personaje, de conocerlo fue a través de su esposa. Esa dependencia, especialmente para un hombre que le gusta estar a cargo y tener el control de prácticamente todo, resulta un gran golpe al ego. Creo que ese fue el mayor desafío para Robin.

–¿Cómo fue trabajar con Claire Foy?
–Es difícil explicar lo que Claire y yo encontramos en nosotros mismos luego de terminar la película.Nunca había visto ningún trabajo de Claire hasta que empecé a trabajar con ella y debo confesar que su talento y su esencia me volaron la cabeza. Su espíritu, su generosidad, su habilidad de expresar amor sin decir ni una palabra, su capacidad de amar incondicionalmente. Fue realmente fácil sentirse totalmente libre con ella, cosa que considero vital. La intimidad de Diana y Robin fue más allá de cualquier concepción normal de matrimonio, porque no sólo fueron pareja, ella también fue su enfermera, tenían que ir al baño juntos y tenía que ducharlo, entre otras cosas. Pero al conocer a la Diana Cavendish original pude sentir que nada de eso fue difícil para ella y creo que Claire logró captar e interpretar eso a la perfección.
Fuente: Télam

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