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sábado 23 de diciembre de 2017

Adrián Sorrentino: un artista completo

El mundo del teatro en Mendoza es su casa desde que tenía cinco años. En los pasillos de los teatros comenzaba a jugar y a imaginarse sumergido en este mundo del arte. Hoy, Adrián Sorrentino, es de las figuras más respetadas y admiradas de la provincia.

Con sus inicios en el teatro, luego sumó la música y la danza para ser de los artistas más completos y la palabra autorizada para hablar sobre el café concert, su género por excelencia.

Adrián Sorrentino habló con Escenario y recordó sus comienzo en el teatro además de hablar sobre la actualidad del rubro.

–¿Cuándo te diste cuenta que esto era lo tuyo?
–Desde siempre supe que me iba a dedicar a esto. Armaba con libros de la biblioteca pequeños escenarios con telones con adornos y jugaba horas y horas al teatro. En algunos momentos fui al teatro pero no tenia mucha información, lo hacía naturalmente. Después empezó la parte de estudiar, de querer hacerlo.

–¿A qué edad empezaste a estudiar teatro?
–A los cinco o seis años. Una maestra nos invitó a participar del taller de teatro y fuimos con mi primo y algunos amiguitos del barrio. En el garaje de su casa nos daba clases. La primera presentación que hice fue con seis años. Bailaba la canción ¡Oh Susana! vestido de cowboy. En el teatro Mendoza siempre recuerdo que en el pasillo que hay desde la bajada de camarines hasta el escenario, que atravesaba todo el teatro, había pegados afiches de películas. Recuerdo tres: uno de Carlos Perciavalle, otro de Nati Mistral y otro de la China Zorilla, siempre que pasaba los admiraba

–Lo vivías como algo natural...
–Es que era eso para mí. En la infancia era un hobby y en la adolescencia me di cuenta que esto era lo que quería para mi vida. Mis padres me decían por qué no estudiaba arquitectura que es lo más cercano al arte y la famosa frase "¿de qué vas a vivir?". Después siempre me apoyaron y fueron muy abiertos conmigo. Se dieron cuenta que tenían un hijo absolutamente artista y me apoyaron económicamente mientras estudiaba e incluso en mis viajes para perfeccionarme.

–¿Qué recordás de la primera vez que subiste a un escenario?
–La primera vez que subí a escena profesionalmente fue con Lita Tancredi. Fue como un cuento de La Cenicienta. Yo había visto El Mago de Oz y al año siguiente María, la novicia rebelde. Eran musicales de Broadway hechos por elencos de acá. Después de verlas dije que quería hacer eso. En Marzo cuando estaban por empezar las clases, le dije a Lita Tancredi que quería ser parte del elenco. Me miró y me dijo que no, que para ser del elenco tenía que ser parte de su escuela. Me puse mal y fui al teatro esa misma tarde a ver un espectáculo de Rubén Hernández. En el entreacto aparecen los mellizos Ariel y Fabián Sevilla y me preguntaron si yo había estado en lo de Lita. Les dije que sí y me dijeron que una persona de la obra no iba a poder estar por problemas personales y me preguntaron si quería ocupar ese lugar. Yo dije inmediatamente que sí y ahí comencé en esa obra que se llamaba Mil gatos en la azotea.

–¿Qué proyectos tenés para el año que viene?
–Un montón de proyectos. Todos los viernes voy a estar en el Soul Café con mi nuevo espectáculo que todavía no tiene nombre. Va a ser un espectáculo bien clásico de café concert con argumento propio y cada momento tiene una canción y un monólogo, además de mucho vestuario como me gusta a mí. También voy a seguir trabajando con Sopresas en una segunda temporada y quizás estaré en algún infantil. También hay varios proyectos dando vuelta para formar parte de un elenco.
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