Escenario Sábado, 17 de febrero de 2018

Una pluralidad que se aleja de las utopías

Here and now. La serie que el pasado domingo estrenó HBO se centra en una familia compuesta por un matrimonio y cuatro hijos, tres de ellos adoptados y de distintos países. La tolerancia y los miedos de ser parte de un hogar no convencional.

Matrimonio. Tim Robbins y Holly Hunter, protagonistas de Here and now.

La familia de Greg Bishop (Tim Robbins) es singular. Con su esposa, Audrey (Holly Hunter), tienen una hija biológica de 17 años y tres hijos más adoptados de Liberia, Colombia y Vietnam. Y en la fiesta de su cumpleaños número 60, después de sufrir depresión durante un par de años, en el living de su casa da ante los invitados un discurso inesperado: ellos, que han apostado a una familia pluricultural, han terminado "en un mundo lleno de odio y racismo".

Así se plantea el primer capítulo de la nueva serie que HBO (canal 450 de Supercanal) Here and now estrenó el pasado domingo a las 23 y que se compone de un total de 10 entregas.

El autor, Alan Ball (el mismo de Six Feet Under y True Blood), encierra entre las paredes de este hogar grandes problemas de la sociedad norteamericana: la xenofobia, el racismo y la desilusión de las generaciones que hicieron las revoluciones pacifistas en su juventud y que llegan a la adultez con el sabor amargo de ver que sus sueños se derrumbaron en el camino.

Con diálogos ágiles y una primera aproximación a los personajes, podría decirse que detrás de la realidad de esta familia habrá mucho por descubrir. Quizá la que más se expone es Audrey, una ex terapeuta que analiza las conductas de sus hijos y marido y que no puede contenerse cuando, tras una alucinación -quizá sea una percepción de algo que los otros no pueden ver, una cierta clarividencia- lleva a su hijo Ramón al psiquiatra. El matrimonio asiste a la sesión con su joven hijo colombiano y las continuas interrupciones de la madre no dejan trabajar al terapeuta, al tiempo que se descubren más los miedos y obsesiones de ella que los de su hijo.

Todo es diversidad y aceptación en esta familia, pero en el fondo se advierte que de si mismos hay muchas circunstancias que no toleran.

Hunter se lleva toda la atención de este prometedor primer capítulo, con un Robbins que la sigue desde la apatía de su personaje con toda solvencia y un elenco -sobre todo los actores que son sus hijos- que da la talla. Habrá que ver si logran a todos ellos darles la hondura necesaria y no convertirlos en estereotipos raciales, porque algo de ello se advierte. Ese sería un error que malograría una serie que arrancó de manera muy prometedora.

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