Escenario Sábado, 19 de mayo de 2018

Guillermo Troncoso, el nuevo lazarillo de Tormes

El reconocido actor protagoniza De cómo moría y resucitaba Lázaro el lazarillo, escrita y dirigida por Arístides Vargas, adaptación de la famosa novela española. Este sábado y domingo, a las 21, en la Nave Cultural.

Por María Echegaray

No hay quien no conozca o haya oído del lazarillo de Tormes, el personaje picaresco que ganó el corazón del mundo entero con sus relatos y experiencias. Sin embargo, con la interpretación del talentosísimo Guillermo Troncoso y bajo la dirección de Arístides Vargas llega un nuevo lazarillo pero esta vez desde el latinoamericano pueblo de Matamandingas.

De como moría y resucitaba el lazarillo es la nueva obra de Arístides Vargas en la que veremos a este divertido personaje que a través de sus vivencias invita a reflexionar sobre la miseria y la pobreza. Se trata de un divertido y emocionante espectáculo que presenta con humor y perspicacia todas las estrategias vitales que los seres humanos debemos crear o imaginarnos para seguir dando sentido a una existencia precaria, rodeada de limitaciones y de contrastes abismales entre ricos y pobres.

La obra es un unipersonal, por lo que Guillermo Troncoso es el encargado de darles vida a todos los personajes que aparecen en la misma: el lazarillo, su madre, mendigos y hasta un títere, todos brillarán en el escenario a través del actor.

A días de la presentación, Escenario diálogo con Guillermo Troncoso para conocer más acerca de esta adaptación que ha sido aclamada por la crítica e incluso invitada a participar en festivales internacionales.

-¿Qué podés adelantarnos sobre esta adaptación?

-Es una obra que Arístides Vargas adaptó y modificó para poder montarla aquí, porque si bien fue hecha por otras elencos es la primera vez que es escrita y dirigida por un mendocino. Personalmente para mí es un honor y una alegría poder trabajar con él y de hacer un texto basada en una tan novela tan famosa. Además en el trabajo del actor uno va cambiando, va trabajando con diferentes equipos, diferentes compañeros y así uno va creciendo. Esto es lo que me ha pasado en esta ocasión al estar junto a talentosas personas como Arístides o Charo Francés, nuestra directora actoral, con quienes ha sido un lujo y un aprendizaje continuo. La obra comienza con este personaje, ya grande, que entra a la sala y le explica a la gente que entra porque afuera había un cartel que decía esta noche es de lazarillos. El piensa que le van a contar sus historias pero como el público no habla y nadie dice nada entonces dice: bueno, yo mismo les voy a contar mis historias y así empieza el relato con diferentes adaptaciones, por supuesto.

-¿Qué aspectos del Lazarillo se ven hoy en la sociedad?

-Todos, no le falta nada. Es muy loco de que a pesar de que fue escrita en 1500 hoy es completamente igual, podría decirse que muchas veces el teatro se adelanta a lo que va a pasar. En este caso hay un personaje, un mendigo ciego, que se encuentra con el lazarillo y le enseña cómo mendigar. Incluso le explica que los mejores lugares para hacerlo son la puerta de una iglesia y las casas de cambio, algo más actual imposible. Allí le dice que solo necesita saber idioma o aunque sea tres palabras "One dólar, please", igualito que ahora (risas). Es tan actual que en un momento el mendigo ciego le dice al lázaro: 'Nosotros formamos parte de una patria de mendigos, hay algunos que mendigan por decreto, que son los gubernamentales; están los que mendigan préstamos en el extranjero, que son los estatales; los que mendigan salarios y los mendigos sensibles, que mendigan afectos, en algún lugar de esta cadena estamos vos y yo. Qué más real que esta declaración con todo lo que estamos viviendo ahora con el FMI, los préstamos, el dólar.

-¿Cómo es hacer un unipersonal?

-La verdad es que es un gran desafío poder interpretarla porque cuando uno tiene compañeros se apoyan mutuamente; aquí, en cambio, eso no pasa, todo el tiempo me están mirando y observando y uno solo tiene que ir creando la atmósfera, cambiando los personajes, expresando sus personalidades por eso el formato me obliga a estar muy atento. No sólo hago al lázaro sino a todos los que intervienen en la obra, como su madre e incluso interpreto a un títere.

-¿Te sentís identificado con el lazarillo?

-Sí, porque a pesar de todas las cosas que le van pasando él habla mucho de la dignidad y creo que nosotros los artistas tenemos mucha dignidad, debemos ser dignos. Como actor me identifico con su experiencia, el hecho de ser digno a pesar de sus vivencias, de todo lo que no tiene es lo que más me gusta del personaje.

-¿Con qué sensación se va la gente después de ver la obra?

-Se va muy conmovida, contenta, feliz porque se encuentran con poesía pero sobre todo porque hay mucha comicidad, mucho humor para ver las cosas de otra forma. Es como recibir un regalo, y está buenísima porque invita a reflexionar.

-La obra ha sido reconocida en el exterior...

-Sí, en primer lugar el espectáculo fue seleccionado para formar parte del Instituto Nacional, es decir fue elegida por un jurado para hacer funciones a lo largo de todo el país y además fue invitado a participar en dos prestigiosos festivales internacionales de teatro. Por ende tenemos que destacar que Mendoza también puede exportar cultura y, en este caso, a dos festivales muy importantes. Allí estaremos representando a la provincia y al país, por eso es fundamental que el público siga apoyándonos.

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