Escenario Sábado, 9 de junio de 2018

Genio del mal: la realidad es más perversa que la ficción

El documental estrenado en Netflix sigue la investigación de un caso real en Estados Unidos: la muerte de un repartidor de pizzas que asaltó un banco y murió al detonarse el dispositivo explosivo que llevaba en su cuello.

Genio del mal es un documental de Netflix -compuesto de cuatro episodios- que cuenta uno de los capítulos más extraños de la historia criminal de Estados Unidos.

El 28 de agosto de 2003 Brian Douglas Wells fue enviado a una dirección alejada en Erie, Pennsylvania, a entregar pizzas y lo que sucedió en las horas siguientes fue un misterio cuyos interrogantes fueron de enorme complejidad para resolver.

Wells apareció en un banco con una extensa nota que contenía muchas explicaciones pero que, en definitiva, informaba que él estaba asaltándolo. El "asaltante" llevaba un bastón-rifle y un collar bomba en el cuello. A pesar de esto, se movió con calma durante el robo.

Luego Wells debía seguir ciertas indicaciones que lo llevarían, como si se tratase de una búsqueda del tesoro, a encontrar las llaves que lo liberarían del letal collar que tenía puesto. Pero la policía lo interceptó antes. Lo esposó y lo dejó arrodillado en el suelo, mientras él explicaba que al entregar las pizzas tres personas lo habían atacado y colocado el dispositivo en el cuello. Estaba calmado hasta que escuchó una serie de sonidos, como de una alarma. Desesperado pedía que le quitaran la bomba, frente a las cámaras y a policías que lo apuntaban. La brigada antiexplosivos estaba en camino cuando la bomba explotó. Wells murió frente a las cámaras y la mirada de numerosos testigos.

Y comenzaron los interrogantes: ¿era Wells parte del plan, al cual se sumó creyendo que llevaba una bomba falsa? ¿O fue simplemente una víctima?

La investigación continuó con un hombre que denunció que en el garaje de su casa, en el congelador había un hombre muerto. El denunciante era Bill Rothstein, ex novio de una mujer llamada Marjorie Diehl-Armstrong y el cadáver en cuestión era el de su novio actual, James Roden.

A partir del testimonio de Rothstein, las pistas se encaminaron hacia esta mujer, diagnosticada con enfermedades mentales y con varios títulos universitarios, cuyas parejas siempre morían de manera abrupta y que al parecer, no era ajena al robo y posterior muerte del repartidor de pizzas.

El genio del mal transita los caminos de una investigación ardua, donde las sospechas recaen en una o en varias personas a la vez, y la necesidad de desentrañar quién fue la mente maestra detrás de un robo que terminó mal. Una serie que demuestra que la realidad puede ser más cruel y perversa que la ficción.