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sábado 16 de junio de 2018

Dos seres que se aman y se odian

La obra del director sueco Ingmar Bergman, Escenas de la vida conyugal, encuentra en Ricardo Darín y en Andrea Pietra a sus protagonistas, bajo la dirección de Norma Aleandro.

La obra que Ingmar Bergman primero concibió como miniserie televisiva y luego transformó en la película Secretos de un matrimonio (1973), fue finalmente escrita por el director y guionista sueco también para el teatro. Así nació Escenas de la vida conyugal, la obra que se centra en el matrimonio de Juan y Mariana, que este sábado y domingo subirá a escena en el teatro Plaza, con los protagónicos de Ricardo Darín y Andrea Pietra, bajo la dirección de Norma Aleandro.

La protagonista femenina de este ya clásico del teatro, habló con radio Nihuil y esta es la charla, en la cual habló de su compañero, de la gira por España y de la felicidad de ser dirigida por una actriz del enorme talento y sensibilidad como Aleandro.

–Te sumaste a la obra para la gira por España el año pasado. ¿Ricardo tuvo que ver con esto?
–Sí, él me llamó unos dos meses antes de la gira, para ver si podía hacerlo, aunque en un momento pensó en no llamarme, porque creía que yo no iba a poder por mi hija y otro montón de cosas y no quería preguntarme y que después yo me quedara con las ganas de hacerla por distintas imposibilidades propias del funcionamiento de mi hogar. Pero un amigo en común le dijo que me llamara y que yo decidiera, aunque yo dijera finalmente que no, que me lo ofreciera. Cuando me lo ofreció le dije que le contestaba al día siguiente. Al otro día lo llamé y me dijo: "Me vas a decir que no" y le contesté: "No, te voy a decir que sí". Desde ese momento empezó un sinfín de vértigo que me envolvió, primero porque es una obra de dos personajes, solo somos nosotros dos en el escenario.

–Con toda la responsabilidad que eso supone...
–Exactamente. Además había que irse a España para hacer una gira de nueve semanas y yo pensaba en todo lo que significaba esa movida teniendo una hija y un marido acá y todo lo que tenía que armar. Y después actuar, ponerme en la piel de Mariana–que es el personaje de Bergman–, que pasa por un montón de situaciones. Pero todo eso, la verdad que lo pensé después de decir que sí, porque esta obra la quería hacer hace un montón. Había visto hace muchos años la película y mi deseo mayor después de haber hecho Agosto en el teatro con Norma Aleandro era que me dirigiera algún día, porque es una actriz a la que admiro profundamente y es muy lúcida, una genia. Es una actriz que sigue siendo una niña que juega todo el tiempo y desde ese lugar actúa y desde ese lugar dirige. Además fue la primera que hizo la obra en Buenos Aires con Alfredo Alcón hace mucho tiempo, que tuve el gusto de ver cuando yo tenía unos 20 años.

–Es decir que vos tenías que interpretar a Mariana frente a Norma Aleandro, que era el personaje que ella tuvo en la obra...
–Exactamente, tal cual (se ríe).

–¿Te temblaban un poco las piernas?
–La verdad es que a Norma la tuve como mi madre en Agosto durante dos años, con lo cual con ella tengo una relación de mucho cariño, de mucho respeto –que tenía aún antes de conocerla– y de mucha admiración también, porque es una actriz muy noble, muy verdadera. Habiéndola tenido en el escenario durante dos años, donde éramos 13 actores y ella tenía un personaje muy radical, verla hacer todos los días la misma función, pero diferente, como para que todos estemos despiertos alrededor de ella, sin engolosinarse con ningún truco ni ninguna cosa que al público lo hiciera reír o aplaudir y siempre siendo tan brillante, a mí me generó una empatía y una admiración aún más grande que cuando la veía y no era su compañera en el escenario. Ahora con esta obra, con esa misma energía me dirigió, me dejó ser, con tanta suavidad, que es lo que hace un gran director, que te dirige sin que te des cuenta. Esa es la mano maestra de alguien que sabe mucho del actor y sabe qué resortes tocar o qué pedirle para que el actor responda.

–Entiendo, por lo que me decía Darín, por qué se da esta empatía, Los dos fueron hijos de ella en la ficción...
–¡Somos hermanos! (risas). Es que hemos terminado como una familia y además esta obra es tan hermosa...

–Cómo la describirías?
–Es muy diferente a la película. Si bien es el mismo tema, la película es larga y más densa y para una obra de teatro Bergman entendió que no podía ser tan oscura y por eso tiene mucha ironía, mucho humor. La gente se ríe mucho y nosotros nos divertimos mucho haciéndola. Se llama Escenas de la vida conyugal porque son siete escenas en la vida de un matrimonio, que arranca con una primera parte donde ellos están en su casa. Se sabe que tienen dos hijas y allí se empieza a contar, a lo largo de esas siete escenas, las cosas que les van pasando a ellos a lo largo de la vida juntos o no tan juntos.

–¿Qué es lo que más te atrae del texto?
–Lo que rescata Bergman de este matrimonio en particular, que es el amor y lo que inteligentemente puso en su obra y que es que hace muchísimos años se animó a hablar de cosas de las que no se hablaba, como el divorcio, por ejemplo.

–¿Cómo muestra al matrimonio?
–Lo que plasma es que el matrimonio a veces es una trampa que no deja ver otras cosas que siguen sucediendo entre esas dos personas que se eligieron hace tanto tiempo, por muchas cosas que gustaban el uno del otro y que los unieron. Ahora volvimos a ensayarla porque no la hacemos desde hace seis meses, desde que volvimos de España y veíamos con Norma lo magistral de esa pluma, porque en cada escena se ponen en juego tantas cosas. A mí actuarla se me pasa volando y lo mismo me ha pasado cuando la he visto, porque tiene tantas aristas que uno reconoce o puede reconocer a otros, que logra mucha empatía por parte del público, En la sala a veces se los escucha hablar: "Esa sos vos", "Ese sos vos" y sabemos que muchas veces se van a comer después del teatro para seguir hablando de la obra, un grupo de amigos o parejas. Por eso creo que la obra es disparadora de muchas cosas: puede llegar a ser sanadora en algunos vínculos, puede generar algunas peleas –que pueden terminar bien o no (risas)– pero todos tenemos algo que encontramos en esta obra, que conocemos, que sabemos que hemos vivido y eso se ve reflejado. Eso me parece lo más mágico del teatro, que uno pueda ver sentado en una platea algo y divertirse, llorar, emocionarse, después salir y que eso te quede pululando por ahí como para ir revisando cosas de uno o que simplemente hayas visto el espectáculo, la hayas pasado bárbaro y te vayas a casa contento.

–Más allá de que se trate de un matrimonio, creo que Bergman consigue interrogarnos, casi filosóficamente, sobre nuestra humanidad. Creo que uno tendría que ver la obra no sólo para ver cómo actuamos en un matrimonio, sino cómo somos como humanos...
–Es exactamente eso y además cada vez que la hacemos encontramos otra capa y otra y otra, para ver por dónde seguir encontrándole cosas al personaje, porque realmente estos dos personajes son genialmente humanos.

–Con todas sus miserias y fortalezas...
–Cierto, y que no son ni buenos ni malos.

–¿Te da seguridad tener a Ricardo en el escenario?
–Sí, por lo que es él en nuestro país y en el mundo. En España fue increíble: en la calle lo reconocen todos, los teatros se llenan. He sido privilegiada de poder vivir todo esto y de disfrutar todo ese amor y toda esa convocatoria o ver a la salida del teatro a la gente esperándolo y después a mí también, porque me trataron con mucho cariño. Los españoles nos decían que era como estar sentados en el living de la casa de este matrimonio, que era como espiarlos. Y eso es lo más lindo que como actor o actriz te pueden decir, porque entonces se cumplió lo que queríamos hacer. Además de lo que es Ricardo como actor, él es un tipo muy generoso, muy divertido, muy relajado, cero estrella. Es un tipo tan común que nadie lo puede creer cuando lo conoce y creo que eso también lo hace un grande, porque es así de natural.

Para agendar

Cuándo: sábado 16 de junio a las 21.30 y domingo 17 a las 20.
Dónde: Teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz)
Entradas: desde $600 a $900 (más cargo por servicio)
Fuente:

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