Editorial Jueves, 26 de julio de 2018

Una historia de novela

La Corte nacional acaba de devolverles los derechos de autor de El Eternauta a sus herederos.

Héctor Germán Oesterheld fue el guionista de la historieta más famosa de la Argentina: El Eternauta. Hoy tendría 99 años. Desaparecido por la dictadura militar junto con gran parte de su familia, sus herederos batallaron en la Justicia por los derechos de autor de la obra El Eternauta, que él gestó. Ahora, la Corte Suprema de Justicia de la Nación decidió darles por ganada la pelea.

Según contó la periodista Patricia Blanco, de A24.com, los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Higthon de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkratz consideraron a los herederos de Oesterheld legítimos titulares de los derechos de autor sobre El Eternauta.

Para ello, la Corte entendió que debía ser declarado nulo un contrato de cesión de derechos que suscribió la esposa del escritor cuando se encontraba apremiada por su situación económica y afectada por la desaparición de su esposo y sus cuatro hijas durante el terrorismo de Estado.

La imagen de El Eternauta, obra del dibujante Francisco Solano López, se convirtió con los años en un ícono del kirchnerismo, impulsado por La Cámpora: la fusión del dibujo original con la cara del ex presidente Néstor Kirchner inauguró la figura de "Nestornauta".

La historia de Oesterheld es quizás una de las más brutales que dejó la dictadura militar. Intelectual y militante de Montoneros, Oesterheld fue secuestrado el 27 de abril de 1977, cuando ya habían sido desaparecidas dos de sus hijas.

Pasó por los centros clandestinos de Campo de Mayo y El Vesubio. Para cuando llegó la democracia, la dictadura también se había llevado a sus otras dos hijas y a tres de sus yernos. Dos de sus hijas estaban embarazadas. La única sobreviviente fue su esposa, que integró Abuelas de Plaza de Mayo hasta que falleció, en 2015.

Acuciada por su tragedia familiar y por la situación económica, la mujer cedió los derechos de la obra de su marido a una editorial. Sus herederos consideraron que la cesión había sido hecha bajo presión y batallaron.

La Justicia civil y comercial en primera y segunda instancia dijo que los derechos le pertenecían a la editorial.

Pero el caso llegó a la Corte, que le pidió opinión a la Procuración, y hace dos semanas decidió entregarles a los herederos de Oesterheld la potestad sobre la obra.

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