Editorial Miércoles, 27 de enero de 2016

Salvar lo que queda

Lo que preocupa hoy, más que si avanza la ley que apunta a reconvertir el Zoológico de Mendoza en un moderno ecoparque, son las incesantes muertes de animales y no dar con las causas de las mismas.

Sea cual fuere la posición que se tenga acerca del futuro del Zoológico de Mendoza, lo que está fuera de discusión es que es un símbolo de Mendoza y un lugar que figura en la agenda de todo turista.

Lo que preocupa hoy, más que si avanza la ley que apunta a reconvertir ese tradicional paseo en un moderno ecoparque, son las incesantes muertes de animales y no dar con las causas de las mismas.

Lo que desvela a los responsables del Zoo es que esto viene ocurriendo desde fines del año pasado y aún no logran descubrir por qué.

La pérdida de 12 ciervos y 5 llamas llevó a la inédita decisión de cerrarlo dos veces para garantizar el bienestar de la población animal y avanzar con los estudios histopatológicos que permitan detectar qué los afectó.

En medio de la imprescindible pesquisa médica, el Gobierno de Mendoza realiza una investigación paralela porque, aunque no use la palabra "boicot", lo deja entrever cuando analiza la situación y no encuentra una respuesta más contundente.

La Secretaría de Ambiente ya presentó una denuncia ante la Fiscalía de Estado y busca reforzar la seguridad del predio con efectivos policiales.

La conjetura más fuerte es que existe una cruzada para que esta histórica institución desaparezca. Otros, en cambio, creen que es una reacción ante posibles despidos de personal, versión que fue rechazada por las autoridades.

En su momento, las condiciones de vida del oso Arturo y de la mona Cecilia abrieron polémicas, debates y movilizaciones de agrupaciones animalistas. Estos casos emblemáticos ejercieron una fuerte presión social que llevó a que en la Legislatura provincial ya exista un proyecto para un ecoparque. Su aprobación, vaticinan, podría concretarse a fines de febrero.

El objetivo de las asociaciones ecologistas y ambientalistas es pasar de un modelo que los mantiene cautivos para exhibirlos a otro que ponga el foco en la conservación, la rehabilitación y la reintroducción de fauna autóctona. También que sirva para generar proyectos de investigación y materiales educativos.

Otra propuesta es que sea un centro de atención, refugio, tratamiento y adopción de animales domésticos.

Más tarde o más temprano, uno de esos caminos habrá de transitar el renovado Zoo mendocino. Mientras tanto, la situación exige una solución inmediata que impida más muertes y les posibilite a los turistas visitar uno de nuestros principales atractivos.

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