Editorial - Mendoza Mendoza
miércoles 22 de noviembre de 2017

Los panes que se queman

"Los espumantes no van a pagar impuestos", se anunció días atrás. Hoy la ley lo dice clarito y en números: 12%.

"El vino y los espumantes sin impuestos es un gran resultado, producto de un gran trabajo en conjunto con los ministros Nicolás Dujovne y Francisco Cabrera". Esto tuiteaba el 9 de noviembre último, desde Buenos Aires, el equipo de difusión de actividades oficiales del gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo.

Después vendría otra publicación en la que anunciaba que, tras la reunión con el presidente Macri, quedaba sin efecto el impuesto al vino que tanto hizo enojar y movilizar a las clases política y empresarial de Mendoza y San Juan. Y más tarde, una conferencia de prensa en el aeropuerto El Plumerillo cerraría el círculo. Todo había salido a la perfección y la unión había hecho la fuerza.

¿Realmente todo había salido a la perfección? Si nos guiamos por aquellas declaraciones oficiales podemos concluir que sí. Sin embargo, el texto del proyecto de ley de reforma tributaria sigue indicando que los espumantes quedarán gravados con 12% de impuesto interno. El dato se ventiló en Buenos Aires, donde Bodegas de Argentina hizo un acto para cerrar el año. Ahí se supo que era cierto nomás –a pesar de la desmentida a Diario UNO de un funcionario muy cercano al gobernador– que los espumantes están en la lista de los bienes tributables.

El dato se coló en la agenda mendocina y dejó con una mueca incómoda a los que se habían convencido de que, efectivamente, la unión había hecho la fuerza y tantas otras frases utilizadas por políticos y empresarios el 9 de noviembre tras el exitoso cónclave en Casa Rosada. ¿Realmente exitoso?

Dicen los que saben que ninguna promesa o anuncio son reales mientras no están estampados en el papel y firmados como Dios manda. "Hasta los mejores panes se queman en la puerta del horno", suele decir la gente de tierra adentro cuando algo no termina acorde a lo esperado por más seguridades que se tengan. La frase es aplicable a este minué del vino y los espumantes.

Comienzan ahora la clase política y el empresariado del rubro a librar una nueva batalla que tiene un plazo límite estipulado: el 31 de diciembre. Hasta entonces deberán pujar, argumentar, insistir y, por qué no, volver a llamar al presidente Macri para que los espumantes queden liberados de esa carga impositiva tan dañina como inesperada, sobre todo después de tantos bombos y tantos platillos.

A trabajar se ha dicho mirando hacia Buenos Aires. Otra vez. Y van...
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