Editorial - Mendoza Mendoza
martes 28 de noviembre de 2017

La paridad en discusión

Legisladoras mendocinas buscan consenso para una ley que garantice el 50% de mujeres en las listas.

Mendoza intentó que la paridad de género se legislara antes en los cargos legislativos provinciales que a nivel nacional, pero no pudo.

Hay dos proyectos que por estos días diputadas y senadoras de distintos partidos quieren desempolvar y llevar al recinto para convertirlos en ley antes de las próximas elecciones, pero para eso necesitan consenso y no sólo entre las fuerzas sino dentro de sus propios espacios, sobre todo con los hombres, con los "patriarcas" del partido.

Fue la sorpresiva ley que la semana pasada se aprobó en el Congreso lo que avivó la avanzada local de varias mujeres. La Ley de Cupo Femenino propone que el 50% de los lugares en las listas electorales sean ocupados por mujeres, con los principios de alternancia y secuencialidad, lo que también se aplicaría en los concejos deliberantes, y se invitaría a los partidos a que se sumen a la iniciativa.

Si bien dentro de Cambia Mendoza es donde más impulso hay, y prevén que se podría estar tratando antes de fin de año, el ruido interno llegó cuando entró en discusión la necesidad de un cupo femenino para la Suprema Corte de Justicia.

El Senado de Mendoza ya le dio media sanción al proyecto de ley para aumentar los miembros de 7 a 9 y la creación de una sala más para agilizar las causas. Ahora, esta semana, es el turno para que lo trate Diputados, y hay quienes quieren una modificación para que se asegure "un piso de género de tres integrantes". En la actualidad no hay mujeres en el máximo tribunal de justicia de Mendoza.

Hace varios años la Ley de Cupo Femenino tuvo algo de resistencia al principio, pero luego fue "asimilado" el tema por las cúpulas partidarias y con el tiempo se hizo realidad una representación femenina de un tercio o más. Ahora la idea es aumentar esos porcentajes, lo que con la "paridad" debe suceder.

Si bien la igualdad que pretende la ley no representa necesariamente una igualdad real, es importante que sea el Estado el que regule el acceso a todos los sectores o grupos de la sociedad.

En los últimos años Argentina ha sido pionera en muchos derechos civiles e individuales, pero es paradójico que hayan sido en los partidos políticos y en los sindicatos donde más les costó y les cuesta abrir los espacios para sus propios integrantes.

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