Editorial - Mendoza Mendoza
viernes 03 de noviembre de 2017

La causa número 1, la imprudencia

Las leyes viales y las campañas preventivas están, no así el compromiso pleno de respetarlas al volante.

La imprudencia es el detonante de la mayoría de los accidentes viales con muertos en Mendoza y el país.

La imprudencia de quienes conducen a velocidades muchas veces superiores a las permitidas por las leyes de tránsito.

La imprudencia de quienes circulan en contramano.

La imprudencia de quienes van y vienen por calles y accesos con las luces apagadas, especialmente durante la noche.

La imprudencia de los que manejan habiendo bebido alcohol.

La imprudencia de quienes no utilizan el cinturón de seguridad y tampoco obligan a utilizarlo a los acompañantes de turno.

La imprudencia de los que circulan con menores, bebés en muchos casos, en el asiento delantero.

La imprudencia de los que conducen, en el caso de motocicletas y otros biciclos, sin cascos de seguridad y/o llevando como acompañantes a una cantidad de personas superior –o muy superior– a lo permitido por las leyes vigentes y los estándares de seguridad vial aprobados por las fábricas de rodados.

La imprudencia de quienes cruzan semáforos en rojo y hasta en amarillo, desatendiendo la prohibición de hacerlo y la señal de precaución respectivamente.

La imprudencia de quienes cambian de carriles de circulación sin accionar las luces de giro, lo que priva de información clave a los demás automovilistas.

La imprudencia de quienes se adelantan cruzando la doble línea amarilla.

La imprudencia de los que hablan por celular mientras manejan, incluso los que usan los mecanismos de manos libres o bluetooth, sin tomar conciencia de que lo que efectivamente distrae es tener puesta la atención en otro objetivo distinto de la conducción.

La imprudencia de los que violentan las sendas peatonales marcadas en las calles y accesos.

La imprudencia de los que sobrecargan los habitáculos de los vehículos no sólo de personas, sino también de elementos que a la menor frenada pueden causar un accidente por el golpe.

La imprudencia de los que tampoco piensan que cualquiera de las acciones arriba enumeradas puede desencadenar una tragedia en un segundo.

La imprudencia de no valorar la vida.
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