Editorial Editorial
viernes 06 de abril de 2018

Frivolizan

Las preguntas y respuestas en una interpelación bicameral es un derecho que tienen los ciudadanos.

Grotesco. Un manoseo a la institucionalidad, a la república. Un culebrón por un "papelito" que mostró la poca altura con la que algunos abordan la cosa política.

Es fundamental, y sano, que los distintos poderes del Estado se controlen entre sí, pero así no. Desde hace meses la oposición pedía por el ministro Luis Caputo, a quien le cuestionaban sus actividades privadas como empresario, sobre todo por sus empresas offshore, y también sobre algunas de las medidas tomadas al frente de la cartera de Finanzas, como la emisión de bonos.

Al final, el miércoles la interpelación comenzó y tuvo un bochornoso final que se "ganó" la agenda política con chicanas, críticas y especulaciones por el escandaloso desenlace del careo al funcionario nacional. La discusión salió del marco de las políticas económicas del país o de la legalidad (o ética) sobre las posibles cuentas de funcionarios en paraísos fiscales. Todo giró, y gira, en torno a por qué envió un mensaje (en el ya famoso papelito con emojis) a una diputada opositora, en que si ese mensaje era un apriete o misógino, o si la reunión estuvo bien terminada por el senador José Mayans, presidente de la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda Externa.

Caputo se disculpó por lo que sucedió y dijo que reaccionó como padre tras las mentiras con lo que se lo venía acusando antes de su presentación y que involucraba a una de sus hijas adolescentes. Por su parte la legisladora Cerutti dijo que se trató de un acto intimidatorio ya que él "sabía que yo iba a hablar. Y saben que yo escribí un libro sobre Caputo y Macri y tengo mucha información". De ahí en más todo fue un sainete donde las formas fueron más importantes que el fondo. Se volvió a frivolizar y ridiculizar a las instituciones.

En síntesis, fueron los senadores, diputados e integrantes del Gabinete los que se vieron involucrados en uno de los hechos más vergonzosos que se hayan vivido en el Congreso de la Nación.

Las preguntas y las respuestas que saldrían de esa reunión son parte de los derechos que tienen los ciudadanos, ya que se trata de las obligaciones de sus representantes, los que son elegidos en forma directa o indirecta para controlar y administrar las finanzas, el presente y el futuro del país.
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