Editorial - Norma Carleti Norma Carleti
lunes 02 de julio de 2018

¿Es justa esta Justicia?

La cambiante situación procesal de 2 acusados en el caso Carleti genera preocupación, a lo Cristóbal López.

Algo cruje en un sector de la Justicia penal de Mendoza, porque lo ocurrido en las últimas horas con el expediente por el asesinato de Norma Carleti invita a la preocupación.

Para explicarlo en lenguaje llano y concreto, digamos que dos personas detenidas quedaron a las puertas de la libertad, pero 48 horas después se confirmó la detención.

Técnicamente, esta situación tiene una explicación: ambas decisiones fueron dictadas por dos magistrados diferentes. El primero consideró que debían ser liberadas, pero el segundo ordenó que debían seguir en la cárcel.

Lo grave es que frente a la misma situación, frente a las mismas personas y frente a las mismas pruebas, dos jueces piensen y decidan de manera tan extrema.

Para el primero, Juan Carlos Guerrero y su pareja, Susana Hurtado, debían salir de la cárcel a la que habían llegado por ser considerados partícipes en el alevoso crimen de la empresaria tunuyanina. Más tarde, para el segundo usía, Guerrero y Hurtado debían seguir tras las rejas porque las pruebas hacían impostergable la detención.

¿Es justa una Justicia que toma estas decisiones tan disímiles? Técnicamente, cada magistrado mendocino y del resto del país toma sus propias decisiones porque es soberano de sus propios actos. Es decir, que no recibe (ni debería hacerlo) órdenes de los estratos superiores, ya que no se trata de un sistema verticalista sino de organización horizontal. Sí. Vale. Pero de ahí a ver negro en el mismo caso que un par vio blanco hay un trecho que merece una explicación creíble para los ciudadanos de a pie.

Asistimos recientemente los argentinos a un desaguisado tanto o más desconcertante que el del caso Carleti cuando, según un puñado de jueces federales, el empresario Cristóbal López había cometido un grave delito que ameritaba la cárcel, mientras para los usías que intervinieron a continuación se trataba de un delito menor y excarcelable. Así fue que López salió de la cárcel y volvió en cuestión de pocos días.

¿Y el tan mentado riesgo procesal que esgrimen algunos jueces a la hora de poner preso a alguien mientras la causa va a juicio?

¿Y si López se hubiera ido del país en esos días de libertad ya que un sector de la Justicia le abrió las puertas? ¿Y si Guerrero y Hurtado se hubieran ido? O dicho de otro modo ¿Si todos estos detenidos resultan ser inocentes y víctimas de tironeos políticos?

¿Alguien se haría cargo?
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