Editorial - Marcos Peña Marcos Peña
lunes 09 de julio de 2018

En la mira del "círculo rojo"

El poder trinitario de Peña, Quintana y Lopetegui se mantiene, pero seguido de cerca por la Mesa Política.

Marcos Peña, el jefe de Gabinete del Gobierno nacional, estuvo en los últimos días en boca de todos los que integran el "círculo rojo", como se le denomina en la Argentina a ese sector conformado por los que tienen poder o influencias.

Incluso se llegó a decir que el propio Peña le habría ofrecido su renuncia al Presidente durante un encuentro en la residencia de Olivos, a fin de que el mandatario pudiera "oxigenar" el gabinete, algo que Macri habría rechazado.

Algunos, más osados, llegaron a decir que Peña habría pedido salir de escena a cambio de que lo designaran embajador en Francia.

En ese mar de versiones cruzadas Peña sigue atravesando en pie su peor momento desde que Macri asumió en diciembre de 2015. El propio Presidente le habría ordenado salir a hablar en los medios ratificando su rol.

El aval presidencial a Peña se hizo extensivo a los otros dos miembros de la "santísima trinidad" de la Jefatura de Gabinete, es decir, a Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, quienes también habían caído en desgracia ante el "círculo rojo".

Lo nuevo es que ese poder trinitario ahora es seguido muy de cerca por la cada vez más influyente Mesa Política, integrada por la gobernadora María Eugenia Vidal; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el ministro del Interior Rogelio Frigerio; siempre con la mirada adicional del amigo presidencial y empresario Nicolás Nicky Caputo.

Ese clima de incertidumbre también se percibió desde las propias usinas de la Casa Rosada y del Ministerio de Economía, que lanzaron en simultáneo rumores de medidas económicas contradictorias entre sí.

Eso obligó a que Macri debiera salir dos días seguidos, primero desde Entre Ríos y un día más tarde desde Santa Fe, a señalar que "no tenemos dudas sobre el rumbo" del plan económico ni del acuerdo con el Fondo Monetario.

Las internas en el seno del Gobierno no es de lo mejor que le puede pasar a Macri.

Lo que ocurre es que, como cuando hay una persona enferma, los síntomas de la patología no se pueden esconder. Salen. De allí que los argentinos necesitemos señales que nos den seguridad de que el timón está en manos expertas.
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