Editorial Editorial
viernes 08 de junio de 2018

El cuarto poder

El Día del Periodista debería servir para reflexionar sobre el rol que cumplen hoy los comunicadores.

Miles de periodistas mendocinos celebraron su día el jueves en medio de miles de salutaciones de diferentes sectores de la sociedad.

Aunque muchas llegaron a través de las redes sociales, acorde a los nuevos tiempos, otras se entregaron personalmente en papel a cada uno de los trabajadores de prensa.

En algunas redacciones periodísticas el festejo sirvió para reflexionar sobre un mundo plagado de información falsa que se reproduce sin ningún tipo de filtro.

El boom de los medios digitales plantea un importante desafío para que el periodismo siga siendo creíble y no deje de ocupar el rol de cuarto poder, que muchas veces sirvió para destapar casos de alto impacto, como fue la investigación sobre los Panamá Papers, que reveló un importante número de figuras de la política, el empresariado, el deporte y el mundo artístico con cuentas en paraísos fiscales. La pesquisa fue liderada justamente por una periodista mendocina radicada en Estados Unidos y protagonizada por un centenar de colegas de todo el planeta. En su momento, generó mucha empatía con la audiencia y los lectores pero luego el tema fue perdiendo fuerza ya que no se trata de una actividad ilegal, más allá de las implicancias políticas que tuvo en algunos países donde funcionarios debieron renunciar acorralados por la opinión pública.

En otras situaciones, algunos comunicadores han cometido el grave de error de reproducir un dato sin chequear la fuente –como la muerte de una persona– y el daño que causaron ha sido enorme tanto para los involucrados como para el propio periodismo. Tal vez por ello muchos desconfíen de ciertas noticias provenientes de determinado medio.

Ni hablar de la tan famosa grieta que divide a la Argentina entre kirchneristas y antikirchneristas, lo que se replica en diferentes ámbitos no sólo en el político. Lo vemos a diario entre los comunicadores de prensa, como columnistas de programas de radio y de TV, que se ponen la camiseta de un partido desconociendo el papel que deben ejercer ya que muchos tienen cero autocrítica.

Esto no quiere decir que cada uno no tenga sus ideas o su ideología sino que no puede descuidar su función de cuestionar, dudar, indagar, informar e investigar para no afectar de forma negativa el curso de los acontecimientos. Cuando la verdad es tergiversada para alcanzar intereses mezquinos y personales, el periodismo se vuelve una mentira.
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