Editorial Miércoles, 28 de marzo de 2018

El crack Carrió

Hace años que los legisladores comercian con los pasajes que les da el Congreso. ¿No es hora de un freno?

Elisa Carrió ha generado esta semana un shock simbólico entre ella y los argentinos.

Un golpe de fuerte signo negativo.

La diputada nacional de Cambiemos se había ganado cierto respeto incluso entre los que no compartían sus puntos de vista.

Es que ella había logrado establecerse como una especie de fiscal del propio gobierno al que pertenece.

Así es como no tenía empacho en cuestionar a gente muy cercana al presidente Mauricio Macri.

Ese forma suya de actuar contra todo lo que tuviera tufillo a corrupción se ha visto empañada en estos días.

Una investigación realizada por Infobae sobre el comercio que realizan los legisladores nacionales con los pasajes de avión y de micros que tienen asignados por el desarraigo, y que no usan, vino a poner un gran signo de interrogación.

En lugar de devolverlos, que es lo que debería hacer cualquier legislador, los representantes del pueblo se han prendido de una reglamentación a todas luces injusta que les permite canjearlos por dinero en efectivo.

Todo trabajador que recibe viáticos en su trabajo sabe que debe justificarlos con los respectivos comprobantes y que si no los utiliza debe devolver ese dinero.

Lo mismo debería suceder con diputados y senadores, que no deben tener ningún privilegio.

Máxime porque sus sueldos están entre los mejores del país. Y, sobre todo, porque ejercen la representación popular.

Pues bien, la investigación de Infobae determinó que el año pasado Elisa Carrió, Lilita, fue la legisladora nacional que más plata embolsó por canje de pasajes.

En efecto, en 2017 Carrió engrosó sus haberes con un plus de $355.000.

Lilita Carrió no ha desmentido la información. Ni ha hecho aclaraciones.

Más allá de este apellido puntual que encabeza un listado de vivarachos amparados en una zona gris de las normas, lo que el suceso marca Carrió ha puesto sobre el tapete es algo filodelictivo que se realiza cotidianamente en el Congreso nacional y que hasta ahora nadie, ni los que jamás se han prestado a esta tramoya, lo han denunciado de manera conveniente.

Ya es hora de parar este desfalco.