Editorial - Macri Macri
viernes 10 de noviembre de 2017

¿Con qué necesidad?

Ahora fue el vino. Antes, el gas y dos jueces. Ejes todos de marchas y contramarchas de la gestión Macri.

La eliminación del anunciado impuesto interno al vino no es el primer paso en falso evitable de la administración Macri. Claro está que no hay ni habrá gobiernos infalibles, pero cuando se trata de calificados equipos de trabajo que toman decisiones tan sensibles a la sociedad se aguardan performances cuanto menos profesionales.

La marcha atrás en el tarifazo del precio del gas por no haberse convocado a audiencias públicas nacional y provinciales tal como exige la ley ya había hecho fruncir el ceño de varios millones de consumidores que de un plumazo vieron cómo sus facturas llegaron con fecha de vencimiento por importes impagables.

¿Con qué necesidad avanzó el Ejecutivo de ese modo, si finalmente tuvo que llamar a audiencias públicas y fijar cuadros tarifarios específicos de acuerdo con las regiones y los niveles de consumo? Ensayo y error. Así fue la previa hasta que se arribó, tras meses de un desaguisado, a tarifas razonables a pagar en plazos posibles.

Sin embargo, el primer antecedente de marcha y contramarcha de la gestión Macri había sido la designación por decreto de dos jueces de la Corte Suprema de la Nación.

Así, también de un plumazo, nos desayunamos con que Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz pasaban a integrar el máximo tribunal de justicia a través de un mecanismo ilegal, ya que para la designación de jueces (nacionales y de provincias) la Constitución (nacional y de provincias) facultan al Senado a recibir las postulaciones, a merituar a los candidatos y a aceptarlos o rechazarlos en sesiones en el recinto (nacional o de provincias).

¿Con qué necesidad se emitió aquel decreto de necesidad y urgencia si finalmente los pliegos de los jueces fueron enviados al Senado como la Constitución manda y fueron aprobados, tiempo después, de acuerdo con los mecanismos previstos?

Muchos justificaron aquel traspié y la posterior contramarcha con que la gestión Macri daba sus primeros pasos y había que darle tiempo.

Sin embargo, aquel escenario de avance y retroceso de 2015 (con los jueces) y 2016 (con el gas) se repitió durante 10 días con el impuesto al vino, finalmente declarado ayer muerto y sepultado por el mismísimo Macri, según el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo.

¿Con qué necesidad se proyectó un tributo del 17%, que causó indignación empresarial y preocupación social? ¿Con qué necesidad se manchó aquella declaración legislativa de Bebida Nacional negándole propiedades alimentarias? ¿Para justificar un impuesto que no era necesario? ¿Con qué necesidad la zozobra, otra vez?
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