Diario Uno > Economía

¿Tipos de cambio múltiples después de octubre?

Por Sebastián Laza (*)@seblaza

Especial para UNO

Te puede interesar...

Si bien no lo admite en público, el gobierno sabe que el dólar oficial está atrasado (barato). De hecho, esta semana se anunció un encarecimiento del 20% (vía impuesto) del dólar oficial para turismo en el exterior, que es algo muy parecido a devaluar.

¿Por qué decimos los economistas que el dólar está atrasado? Porque aproximadamente desde 2007 la inflación país crece a tasas superiores al aumento del dólar (oficial) país, lo que hace que muchos de los que venden bienes transables (exportables y sustitutos de importaciones) pierdan rentabilidad, y de esta forma achiquen ventas, inversiones, empleo, etc.

Y si bien el gobierno miente con la inflación “puertas para afuera”, no lo hace “puertas para adentro”, ellos saben muy bien el problema competitivo que tiene el país por un dólar atrasado. Cualquier economista serio coincide en que éste es uno de los principales problemas del modelo.

Y desde 2011 el gobierno viene tratando de solucionar el problema, a través del cepo al dólar, el cepo a las importaciones, la aceleración de la tasa de devaluación del dólar oficial y finalmente el congelamiento de precios en supermercados. Pero todos estos instrumentos han terminado siendo insuficientes para frenar la inflación (y por ende el atraso cambiario), inclusive el actual congelamiento.

Entonces Cristina, que observa preocupada el problema, les viene reclamando hace rato soluciones a sus funcionarios, es por eso que ahora aparece con fuerza la idea de desdoblar el mercado cambiario (al estilo Venezuela), esto es, que el país pase a tener varios dólares oficiales a la vez, y no sólo uno como ahora. Y se comenta con insistencia que post elecciones de octubre se podría avanzar en ese sentido. Sin embargo, no hay ninguna confirmación aún.

En qué consistiría la medida

De aplicarse la medida, no todos los dólares oficiales tendrían el mismo precio. Se especula con que habría un dólar comercial (para expo e impo) a un precio más bajo que un dólar turista y un dólar financiero (para pagos de deuda privada, envío de dividendos y remesas al exterior, entre otros).

Generalmente se suele instrumentar así:

Dólar comercial: al que venden sus dólares los exportadores al Banco Central y al que compran los importadores. Normalmente suele ser el más barato de todos.

Dólar financiero: este es el precio del dólar al que compran los que tienen que pagar una deuda en el exterior, empresas que quieren enviar dividendos, o quienes deseen transferir plata al exterior a un familiar, etc.

Dólar turístico: es el valor del dólar que se compra si se desea viajar al exterior. Con él se cotizan los pasajes, paquetes turísticos, que compren los argentinos que deseen viajar al exterior. También los turistas que ingresan al país lo pueden comprar. Normalmente es el tipo de cambio más elevado.

Dólar blue: si las cantidades vendidas (en las categorías anteriores) se limitan sólo para ciertas operaciones, seguirá existiendo un dólar paralelo, siempre a valores superiores al oficial más caro (dólar turismo).

Ventajas y desventajas

Entre las ventajas:

1. Tiende a mejorar, a corto plazo, la balanza de pagos del país (por menores egresos de dólares en concepto de turismo y pagos al extranjero).

2. Incentiva el turismo interno, porque abarata en dólares a Argentina como destino turístico para extranjeros;

3. El BCRA gana dinero al comprar dólares comerciales baratos y venderlos más caro para las categorías turismo y financiero.

4. Las empresas multinacionales, que ya exportan desde Argentina, tenderían a reinvertir más ganancias en el país, al tratar de evitar las pérdidas de liquidar expo a dólar comercial y transferir a su país de origen divisas a dólar financiero más caro.

Entre las desventajas

1. Se crean mayores expectativas de devaluación, ya que los que están obligados a operar a dólar comercial, van a empezar a reclamar un dólar similar al turista o financiero (más caro), es decir a los bodegueros mendocinos, por ejemplo, no les va a hacer gracia exportar a un dólar más barato que el que recibirían los hoteleros mendocinos por sus huéspedes extranjeros.

2. Varias provincias, e incluso la misma YPF estatal, que han emitido bonos dólar linked (ajustables a dólar oficial), seguramente pasarían a moverse en el segmento dólar financiero, que va a estar más caro, encareciéndose sus deudas, y desincentivando el mecanismo a futuro.

3. Se desalentarían nuevas inversiones desde el extranjero, por el encarecimiento del giro de dividendos.

4. No soluciona el problema de fondo, que es la inflación, la principal causal del atraso cambiario.

Una variante sería la de aplicar dos dólares comerciales (aparte del financiero y el turístico), uno más barato para importaciones estratégicas (combustibles y bienes de capital) y otro más caro, cercano al dólar turista y financiero, para exportadores e importaciones de menor importancia. Esto aliviaría la difícil situación de muchos exportadores, pero a la vez aumentaría el costo inflacionario de la medida, ya que haría subir el precio de aquellos productos que tienen como referencia para el mercado interno el valor del dólar (bienes transables).

En síntesis

El modelo, para recuperarse en serio, necesita imperiosamente bajar la inflación antes que devaluar (desdoblamiento cambiario en el fondo es devaluación), ya que devaluar genera más inflación, lo que agranda el círculo vicioso en que está encerrado el modelo.

Sin embargo, como el modelo es intrínsecamente inflacionario (por las necesidades de emisión monetaria y gasto público desmedidas que tiene, además de la inflación por expectativas que ya se ha instalado en la economía –economía indexada-), la inflación no va a bajar. De esta forma, si se instrumenta un sistema de tipos de cambio múltiples, como el aquí comentado, va a terminar siendo sólo un parche más (como los cepos y el actual congelamiento), que no va a ayudar a la economía a mediano y largo plazo, sino que sólo va a dar un poquito más de aire al modelo para llegar (con suerte) a 2015 y que Cristina pueda terminar su mandato con cierta tranquilidad.

(*) Sebastián Laza es titular de la consultora Conexión Financiera