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¿Tiene techo la inflación en 2010?

En este año que recién comienza (apenas llevamos un mes y días), las condiciones macro estánhaciendo que la inflación retome el camino ascendente de los años anteriores, más precisamente 2007

y 2008.

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El motivo principal del "despertar" de los precios no será esta vez la reactivación

económica, sino el mal manejo de las cuentas públicas que está haciendo el Gobierno, lo que lo

llevó a recurrir a las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Por eso, estimamos que en 2010 los precios encontrarán un nuevo piso –más alto, nuestra

consultora estima que será del 17%–, y que quizás "compita" con las inflaciones de los años 2007 y

2008. Si bien sería una inflación similar a la de este bienio, se diferenciaría básicamente por lo

siguiente:

l El 20% de inflación de 2007 fue fundamentalmente producto del recalentamiento de la

economía, con una demanda totalmente "exacerbada".

l El 20% de 2008 tuvo como disparador clave el conflicto con el campo, a través de las

retenciones móviles (¡no positivo!) y la "disparada" del dólar.

El 20% de inflación de 2010 tendría como fundamento central el desequilibrio fiscal.

De estos tres 20%, el de este año sería, sin lugar a dudas, el más complicado de controlar,

producto de las famosas retroalimentaciones y las consecuencias negativas que están teniendo en la

economía los conflictos políticos –institucionales-jurídicos-económicos– (caso Martín Redrado) por

la permanente búsqueda de financiamiento a cualquier precio.

El ministro de Economía, Amado Boudou, insistió días pasados en la teoría del aumento puntual

de "algunos" precios. La teoría que pregona el Gobierno apunta a que los incrementos que se están

dando por estos días –sobre todo en alimentos, bebidas y combustibles– se deben a una situación

estacional y no a un encarecimiento en general.

El lío que tiene el Gobierno en la cabeza es terrible. Insiste en exacerbar la demanda

doméstica al máximo, a través de una política de gasto público superexpansiva y después comienza

con presiones –a lo Moreno– a algunos sectores clave para renegociar acuerdos de precios.

Básicamente, en el caso puntual de Argentina, existe un problema de diagnóstico. Como se

mencionó anteriormente, quien maneja la política económica (Néstor Kirchner) está convencido de que

el problema inflacionario actual es "estacional" y se debe a un "reacomodamiento de precios".

Es ahí donde está el problema, en el diagnóstico, porque el problema inflacionario en

Argentina es estructural y por lo tanto requiere de una política de estabilización urgente.

Para eso es preciso analizar las causas de la inflación, es decir, los motores que le dan

origen a esta escapada de los precios.

Las causas pueden venir por el lado del impulso –tirón de demanda agregada, empuje de costos

o inflación estructural– y de la propagación –indexación o reacomodamiento de precios relativos–.

No olvidemos que para Mendoza, el IPC-Evaluecon acumulado del trienio 2007-2009 fue de 70,35% y que

enero del 2010 arrancó con otro 2,5%.

El Gobierno intenta atacar la propagación y no la causa que lo impulsa. Es como cuando una

persona está sumamente enferma y se ataca la enfermedad sólo con aspirinas. Quizá, baje la fiebre

temporalmente, pero al no atacar las bacterias que la producen, después la fiebre retorna más

fuerte e incluso con más síntomas.

Por el propio diseño, el actual modelo económico (alto estímulo al consumo, en un contexto de

flujos de inversión relativamente escasos y tipo de cambio cuasi fijo alto) tiene necesariamente un

sesgo inflacionario.

Lo que se supone que a esta altura el "modelo K" no se va a modificar.

Por lo tanto en 2010 el mayor avance de los precios obedecerá a varias razones: Una política

fiscal expansiva.

- Una política monetaria (peso débil) convalidatoria de una política cambiaria para mantener

un tipo de cambio alto y competitivo.

- Aumentos salariales que en algunos sectores excederán los aumentos de precios, disminuyendo

margen de rentabilidad a empresas.

- Ajustes en tarifas servicios públicos.

- El crecimiento del consumo llevará al límite la capacidad instalada en algunos sectores.

En este contexto las provincias serán las más perjudicadas por el gran problema fiscal con el

que comienzan el año. Mendoza, sin ir más lejos, para pagar los sueldos de los empleados públicos

necesitó imperiosamente de un préstamo del Banco Nación y en algunos casos tiene demorado en más de

seis meses el pago a proveedores.

En conclusión, el 2010 trae consigo un PBI que puede crecer en torno al 4%, el desempleo real

puede llegar a 14%, tendremos déficit fiscal primario y financiero, la inflación tendrá un piso del

17%. Esta es una mala combinación para el bolsillo de los argentinos.

Es la primera vez, desde que asumió Néstor Kirchner, que tendremos un año de inflación alta

con desempleo también elevado, situación que seguirá poniendo en evidencia el "excepcional"

comportamiento adaptativo de los argentinos a épocas altamente inflacionarias.