Diario Uno Economía
Trabajadores de trenes tienen la esperanza y la convicción de que la vuelta de los ramales a manos del Estado producirá un cambio positivo y los vagones transportarán gente otra vez.

Los ferroviarios sueñan con el retorno del tren de pasajeros

Laura Zulián

zulian.laura@diariouno.net.ar

“Tenemos la esperanza de que Palmira vuelva a ser lo que fue antes”, dice Roberto Marin (53) con la mira puesta en el futuro. Un porvenir que sienten cada vez más cerca. Los ferroviarios sueñan con que el tren de pasajeros tenga una vez más el esplendor que supo tener y sea un digno competidor de los medios de transporte vía rutas, que coparon la logística del país. Una esperanza que parece nunca haber perdido.

El caso de Roberto es el de uno entre muchos, entre tantos otros que como él se iniciaron en los ferrocarriles y pasaron –y todavía lo hacen– allí gran parte de su vida. El hombre vive en Palmira (San Martín), el paraje que quizás fue el que más se resintió cuando comenzó el proceso de privatizaciones en la década del ‘90. “Esperamos que se abran fuentes de trabajo para toda la gente de acá”, dice y recuerda aquellas épocas en las que todos los vecinos tenían, de una u otra manera, una conexión con el tren.

“Nosotros tenemos la expectativa de que vuelva el tren de pasajeros”, dice y en su expresión suma la de muchos que, al igual que él, aún añoran con subirse a un vagón y recorrer el país sobre rieles. Su vida estuvo signada por las políticas estatales en materia ferroviaria.

Roberto trabajó en los talleres desde su juventud hasta que lo despidieron, en 1993. “De ahí en más anduve mal, tuve varios trabajos, por ejemplo fui remisero”, recuerda. Hasta que en 2006 volvieron a contratarlo en la empresa América Latina Logística (ALL), concesionaria de los ramales que quedaron en Mendoza.

En ese momento, tuvo que empezar por barrer vagones, hasta que le devolvieron el que había sido su puesto en los talleres de reparación.

“Si Dios quiere y me da salud, me voy a jubilar acá. Toda mi vida he sido ferroviario y es algo que viene de familia, mi padre también lo fue y mi hermano lo es”, cuenta el hombre que, a las seis de la mañana llega puntual para poner manos a la obra y comenzar su jornada.

“Todos los que trabajamos estamos muy contentos, porque ALL destruyó el ferrocarril. Hoy el predio es un cementerio de vagones. Se corrían los rumores de que podía tomar la concesión una empresa privada y ahí sí teníamos miedo, porque podía quedar mucha gente en la calle”, comentó sobre las medidas que tomó el Gobierno nacional.

Un transporte seguro

“Estamos convencidos de que esto va a resucitar”, dice con total certeza Carlos Sosa, titular de la Unión Ferroviaria en Mendoza. “El tren fue un servicio estupendo que les permitía viajar a todas las clases sociales. Hoy si una familia quiere hacerlo, se le vuelve casi imposible”, agrega a modo de ejemplo el sindicalista.

Para él también la esperanza está cada vez más cerca de hacerse realidad. “Tiene que volver un sistema de transporte que sea seguro, que no contamine y que sirva para que haya menos accidentes en las rutas. En todos estos años no hemos visto otro igual”, afirma y hace hincapié en las virtudes del tren.

“Yo estoy en la actividad ferroviaria desde el ‘78. Tuve la oportunidad de hacer muchos viajes como pasajero y teníamos servicios de lujo”, recuerda. Para él, un posible retorno de un tren que lleve gente arriba es una “demanda de todos los pueblos”. Incluso, el gremialista señaló que frente al recambio energético que demandan los medios de transporte una de las opciones más viables es la de los ferrocarriles.

Sosa señaló que el vaciamiento del transporte ferroviario colaboró para que el país quedara preso del sistema de fletes a través de camiones. “Eso hizo que aumentara tanto el costo de cualquier tipo de traslado”, dijo.

Desguace

Carlos Sosa asegura que la empresa ALL no hizo las inversiones que había prometido y que, además, produjo un vaciamiento en todo el sistema del que se hizo cargo. “Es una quita de concesión, no una estatización. Nunca dejaron de ser del Estado”, aclaró.

El titular de la Unión Ferroviaria sostuvo que de las 126 locomotoras que integraban el parque original, hoy sólo 70 están operativas. En la provincia hay 450 empleados que dependen de la firma brasileña.

“Los trabajadores tuvimos una doble función, porque aparte de cumplir nuestra labor tuvimos que cuidar el plantel que hay”, aseguró.

Los dos nodos más importantes del sistema ferroviario en Mendoza están en Ciudad y Palmira. En Tiburcio Benegas y Suipacha se encuentran los talleres de reparación de locomotoras, los que, según Sosa, están segundos en nivel de complejidad y modernidad en América Latina, mientras que desde Palmira parten las formaciones con las cargas –en su mayoría de carbón– hacia distintos puntos del país.

Alcances políticos

El anuncio del ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, de quitar la concesión de los ramales de trenes que estaban en manos de la empresa América Latina Logística (ALL) tuvo diversas repercusiones en el mundillo político.

El gobernador de la provincia, Francisco Pérez, dijo que la decisión del Gobierno nacional marcará un antes y un después en materia ferroviaria en Mendoza.

Avizoró que la posibilidad de este cambio servirá para incrementar el potencial productivo de Mendoza y señaló que hay que trabajar para recuperar el tren Transandino.

Pero esta medida no sólo tuvo apoyo oficial, sino también de la oposición. El senador radical Ernesto Sanz dijo que estaba de acuerdo con lo que hizo el Gobierno, porque desde el 2007 hay informes de la auditoría general de la Nación que son lapidarios con la empresa.

Sin embargo, puso en duda que la mejor opción haya sido que los trenes quedaran en manos del Estado porque, según señaló, tampoco el Gobierno tiene los recursos necesarios para hacer las inversiones que hacen falta. “Para los mendocinos no es menor, porque es un servicio que si funcionara mejor podría descomprimir el tema de la carga de camiones”, sostuvo.

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Es una de las que mejor simboliza el vaciamiento que produjo la privatización de los trenes. Foto: Horacio Rodríguez/ Diario UNO
Es una de las que mejor simboliza el vaciamiento que produjo la privatización de los trenes. Foto: Horacio Rodríguez/ Diario UNO

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