Diario Uno Economía

Los trabajadores son más eficaces y las organizaciones más poderosas cuando comparten objetivos claros que no dependen de la subjetividad.

Alineación basada en principios

Por UNO

Por Carlos Mayol **FranklinCovery Cuyo - Fostering Talent Lic/MBA-Coach Profesional

cmayol@fosteri ngtalent.com.ar

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Los principios son leyes naturales propias de la dimensión humana, que son tan reales e inmutables como lo es en la dimensión física la ley de la gravedad, entre otras.

Estos principios forman parte de la trama de todas las sociedades y constituyen las raíces de toda familia y organización que haya perdurado y prosperado. Los principios no son un invento nuestro ni de la sociedad; son las leyes del universo que conciernen a las relaciones y organizaciones humanas. Son parte de la condición, el conocimiento y la conciencia humanos.

El que las personas avancen hacia la supervivencia y la estabilidad o, por el contrario, hacia la desintegración y la destrucción depende del grado en que reconozcan y vivan alineados con principios básicos como la rectitud, la equidad, la justicia, la integridad, la honestidad y la confianza.

Los principios correctos son como brújulas: siempre señalan el camino. Y si sabemos cómo interpretarlos no nos perderemos ni nos confundiremos ni nos aturdirán las voces y los valores en conflicto.

Las personas son más eficaces y las organizaciones más poderosas cuando ambos están alineadas y guiadas por esos principios probados. No son soluciones fáciles e instantáneas a los problemas personales e interpersonales. Sí son, en cambio, principios fundacionales que consecuentemente aplicados se convierten en hábitos que permiten transformaciones fundamentales en las personas, las relaciones y las organizaciones.

A diferencia de los valores, los principios son objetivos y externos. Funcionan obedeciendo a leyes naturales, independientemente de las condiciones.

Los valores son subjetivos e internos; son como mapas. Los mapas de por sí no son territorios, sólo son intentos subjetivos de describir o representar un territorio. Cuanto mejor alineados estén nuestros valores o mapas con los principios correctos (con el territorio real, con las cosas tal cual son), más precisos y útiles serán. Pero cuando el territorio cambia permanentemente, cuando los mercados varían en forma constante, todo mapa se hace rápidamente obsoleto. Un mapa basado en valores puede suministrar cierta descripción útil, pero la brújula, regida por principios, brinda una incuestionable visión y orientación. Un mapa preciso es una buena herramienta gerencial, pero una brújula que señala los principios del “verdadero norte” es una herramienta para el liderazgo. Al señalar hacia el norte, la aguja refleja su alineamiento con las leyes naturales. Si nos limitamos a dirigir por medio de mapas, desperdiciaremos muchos recursos, errando sin rumbo y desperdiciando oportunidades.

Los principios se aplican en todo momento y lugar. En el origen de la decadencia de las sociedades hay prácticas absurdas que no fueron sino violaciones a los principios correctos. ¿Cuántos desastres económicos, conflictos entre culturas diferentes, revoluciones políticas y guerras civiles se habrían evitado si hubiese existido un mayor compromiso social con los principios correctos?