Diario Uno deportes
Brasil y Uruguay, reeditan uno de los grandes clásicos mundiales. Se enfrentan a las 16 por un lugar en la final de la Copa Confederaciones, mañana España e Italia juegan la otra semifinal.

Uruguay busca ante Brasil un nuevo Maracanazo en una Copa convulsionada por protestas

Los seleccionados de Brasil y Uruguay jugarán hoy a las 16 una de las semifinales de la Copa de las Confederaciones en un clásico que siempre es especial a raíz del inolvidable triunfo oriental de visitante en la definición del Mundial de 1950.

Brasil culminó primero en el grupo A tras vencer a Japón, México e Italia, mientras que Uruguay fue segundo en el B tras perder ante España y vencer a Nigeria y Haití.

El Maracanazo del 16 de julio del 50, con el cual Uruguay ganó su segundo título mundial, marcó a fuego desde entonces cada cotejo entre orientales y verdeamarelos, especialmente en los que se juegan en Brasil, alimentando el morbo de propios y extraños.

Brasil asoma como favorito, por jugar en su casa y por contar con Neymar, para muchos indicado como el mejor del mundo detrás de Lionel Messi y el portugués Cristiano Ronaldo. Pero a la hora de jugar ante los uruguayos, al brasileño lo asalta un gran respeto, muy cercano al temor.

Sin embargo, Brasil debería sacar diferencia ante el campeón de América, no sólo por Neymar, quien está asumiendo el rol de líder en el equipo que dirige Luiz Felipe Scolari, sino porque el Scratch se parece y mucho a un equipo.

Cuenta con una zaga central consolidada con Thiago Silva y David Luiz, las marcadores de punta: Dani Alves y Marcelo, la tarea de recuperación de Paulinho y una potente delantera con Fred y Hulk.

Uruguay, en tanto, tiene la base del equipo que culminó cuarto en el Mundial de Sudáfrica y del campeón de la Copa América.

Tiene un jugador diferente como el delantero Luis Suárez, y algunos arrestos de un goleador que hoy juega más retrasado como Diego Forlán, pero hay algunos valores como Diego Lugano, Egidio Arévalo y Diego Pérez que ya acusan las muchas batallas libradas. Igual será un rival de cuidado.

“Va a ser difícil ganarle, pero no quiero ni pensar en que seamos derrotados”, dijo ayer el entrenador brasileño Luiz Felipe Scolari, en la previa del derby sudamericano por las semifinales de la Copa.

Tenso clima social

Para hoy miércoles se prevén más protestas, sobre todo en Belo Horizonte, donde se enfrentarán la verdeamarelha y los celestesfederaciones.

Las manifestaciones prosiguieron ayer martes en ciudades como Rio de Janeiro, Belo Horizonte, Sao Paulo y Goiania, aunque con mucha menor intensidad que el jueves pasado, cuando más de un millón de personas se volcaron a las calles para exigir mejores servicios públicos, denunciar la corrupción y los gastos en estadios de la Copa Confederaciones en curso o del Mundial 2014, en vez de en salud o educación.

En Rio de Janeiro, un sargento del Batallón de Operaciones Especiales (Bope) de la policía y ocho civiles murieron en enfrentamientos en una favela cercana al aeropuerto internacional, entre la noche del lunes y la mañana del martes, según un nuevo balance de la policía.

Unas mil personas marcharon además desde la favela Rocinha, la mayor de Rio enclavada entre los barrios más ricos de Rio cerca del mar, hasta la casa del gobernador Sergio Cabral en el vecino Leblon.

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Brasil culminó primero en el grupo A, mientras que Uruguay fue segundo en el B.
Brasil culminó primero en el grupo A, mientras que Uruguay fue segundo en el B.