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En el tramo final del certamen, Godoy Cruz nunca demostró ser un equipo con aspiraciones de pelear el campeonato. La inesperada derrota ante Tigre lo alejó de toda posibilidad de llegar con chance al epílogo.

Siempre le faltó tener ese plus

Por UNO

Juan Pablo Gonzalezgonzalez.juanpablo@diariouno.net.ar

Godoy Cruz dejó pasar una gran posibilidad de terminar el torneo Final con las chances abiertas de pelear el campeonato y, de paso, poner un poco más de incertidumbre a la definición del mismo. Ante Tigre volvió a ser ese equipo tímido y sin ambiciones, por eso nunca dio el famosos salto de calidad para conseguir objetivos grandes.

Disentimos desde este lugar con el entrenador táctico bodeguero, Martín Palermo, quien aseguró al término del partido que su rival no los había superado. El cuadro de Victoria, que deambula en la intrascendencia, haciendo un planteo simple lo superó claramente.

Lo mejor que mostró el Expreso fue en el primer tiempo, pero ni aún así demostró ser más que Tigre, porque en ese lapso el trámite fue de ida y vuelta con posibilidades para ambos.

Tal vez los Bodegueros sintieron la pronta salida de Federico Lértora por lesión, un hombre que se ha transformado en pieza clave en el mediocampo.

Justamente en la zona media estuvo la clave de la mala producción local. El Tomba adoleció la generación de juego y cuando retrocedió tuvo muchos problemas, porque, inteligentemente, los Matadores salían con rapidez a espaldas de los volantes, dejando mal parada a la defensa.

Por este motivo, Matías Pérez García se hizo un festín, dominando los hilos y metiendo grandes asistencias. Gonzalo Castellani tuvo buenas intenciones, como es su estilo, dominando con ductilidad el balón y dándole buen destino, pero está claro que no es la manija ni el generador de juego.

José Luis Fernández, por la otra banda, tampoco pudo imponer su dinámica, al igual que Nicolás Castro, de opaco partido.

La visita tapó bien los pases previos a las corridas de Facundo Castillón, sabían que desbordando en velocidad el punta les podía crear problemas.

David Ramírez había declarado que su intención era despedirse del Tomba al menos diez minutos en cancha. Palermo le dio el gusto y el Mago jugó un poco más que 20’, pese fue expulsado por exceso verbal.

Una triste despedida de un jugador que le dio mucho a Godoy Cruz, pero que en esta temporada nunca fue aquel jugador desequilibrante.

Quizá por acá también pase la falta de fútbol del Expreso durante los partidos que debió haber ganado para terminar de prenderse. De ahora en más, los protagonistas dirán que el objetivo es terminar con 30 puntos (actualmente tienen 27), pero todos recordaremos este certamen como aquel en el que al Tomba le faltó un esfuerzo para pelear hasta el final.