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Pájaro Garrincha

Por UNO

Por Lucio Alcides Ortizortiz.lucio@diariouno.net.ar

El niño fue inscripto como Francisco Manoel dos Santos, cuando nació, en Río de Janeiro. Era miembro de una familia numerosa y pobre. Una hermana lo comenzó a llamar Garrincha, que es un pajarito que vive en Mato Grosso do Norte y que se caracteriza por ser feo, veloz e inocente, sin malicia, por lo que puede ser cazado fácilmente, a pesar de su vuelo rápido.

Lo bautizó así porque era “feo, puro y libre”. El chico tenía torcida la columna vertebral y su físico se puso todavía más deforme porque fue víctima de poliomielitis. Su pierna derecha quedó flexionada hacia adentro y tenía 7 centímetros más que la izquierda, con la rodilla para afuera.

El pibe jugaba al fútbol y por las piernas deformadas podía hacer gambetas que a otros les resultaba imposible. Su habilidad fue vista en la playa por un allegado a Botafogo en 1953. Dos años después debutó en primera. Sus piernas y sus amagues le permitían despistar a los rivales, enganchar para adentro y picar por afuera.

Llegó a la selección, aunque el psicólogo brasileño Joao de Carvalahaes consideraba que Mané Garrincha era “un débil mental no apto para desenvolverse en un juego colectivo”.

Pero Nilton Santos, marcador de punta del Botafogo, dijo: “Los niños y los locos dicen la verdad. Por eso a los primeros los llevan a la escuela y a los otros al manicomio”, y mencionó que “si no llevan a Garrincha al Mundial, yo no voy”.

Fue campeón del mundo en Suecia ’58 cuando apareció Pelé y los dos formaron una delantera temible con Didí, Vavá y Zagallo.

Era un adicto al cigarrillo desde pibe, y luego de adulto se volcó a las bebidas alcohólicas; las largas salidas nocturnas servían para hacer un cóctel explosivo. Tuvo un hijo con una sueca producto de un amor fugaz durante el Mundial. Después siguió teniendo hijos hasta contabilizar 14 reconocidos, de varias esposas y amantes.

Su esplendor en el seleccionado llegó en el Mundial de Chile de 1962, en donde Pelé apenas jugó dos partidos y se fue lesionado en el 0 a 0 ante Checoslovaquia en la 2ª fecha.

Garrincha fue el encargado del desequilibrio y en cada partido deslumbró con sus amagues y fantasías.

En las semifinales Brasil se encontró con el seleccionado local, al que venció 4 a 2 con dos goles de Garrincha, que se fue expulsado por contestar una agresión.

Una decisión dirigencial de la FIFA, y gracias al informe moderado del árbitro, se permitió que Garrincha jugara la final, ante los checoslovacos.

El técnico europeo les dijo a sus jugadores: “Garrincha hace siempre lo mismo, amaga por un lado y se va para el otro. Se lo puede anular”.

Pero el puntero derecho hizo siempre lo mismo y lo hizo bien. No lo agarraron nunca y Brasil fue campeón con el 3 a 1, el 17 de junio de 1962 en el estadio Nacional. Era el segundo título para Garrincha, que jugó también en Inglaterra '66.

Falleció en la miseria el 20 de enero de 1983. Según los médicos, tenía congestión pulmonar, pancreatitis y pericarditis, además del cuadro clínico de alcoholismo crónico.

El pájaro dejó de volar.