Diario Uno deportes
La jerarquía, capacidad, tenacidad y convicción del entrenador, que comanda un cuerpo técnico de lujo, fueron determinantes para este momento de felicidad que vive el club.

Martino, el gran responsable de esta página de gloria leprosa

Gerardo Daniel Martino es el principal protagonista de esta historia gloriosa. Es el que tomó la bandera y fue al frente con todos los pibes que estaban en Newell's. Tómo las riendas de un equipo y supo encaminarlo en un momento difícil cuando el fantasma del descenso acechaba. Con paciencia y la sabiduría de un hombre que sabe de alegrías y fracasos, no le tembló el pulso y mostró el temple y la personalidad para darle una idea a un equipo que, cuando lo agarró, ardían los ojos de sólo verlo en cancha.

Junto a un gran cuerpo técnico y, por supuesto todo el apoyo de la gente y de la dirigencia, cambió el chip de los jugadores, ordenó y empezó a tentar a figuras rojinegras que estaban por el mundo, como Gabriel Heinze, Maxi Rodríguez, también Diego Mateo y el gran goleador, Ignacio Scocco. Y los referentes aportaron lo suyo al hacer un esfuerzo personal para volver al club que los vio nacer.

Primero fue la etapa del convencimiento. Y de a poco, el juego exquisito, dinámico, ofensivo y variado comenzó a florecer del verde césped del Coloso Marcelo Bielsa, una impronta que también comenzó a reflejarse en todas las canchas.

"Newell's, ese puntero que se defiende con la pelota en los pies", comenzó a ser una frase que se hacía eco entre los periodistas de todo el país, quienes comenzaban a descubrir las virtudes del equipo del Tata. Como si esto fuera poco, Martino no desesperaba, pasaron dos torneos y el equipo no terminaba de dar el salto de calidad. Pero el primer objetivo, el de sacar a Newell's de la posición incómoda en que estaba con el promedio lo lograba con creces. Sabía que, tarde o temprano, todo trabajo a conciencia da sus frutos y así logró comenzar a dominar y consolidarse como puntero en el Torneo Final y a hacerse fuerte en la Copa Libertadores, donde se metió en semifinales y va por más. Por si esto fuera poco, también sigue adelante en la Copa Argentina.

Ahora, con un estilo que como él mismo dijo, se identifica con el juego que pregonaba el Piojo Yudica, el equipo que él dirige se quedó con el merecido título de campeón del Torneo Final. Lo que lo convierte en el único que se consagró campeón como jugador y ahora también como técnico, algo que muy pocos futbolístas lograron. No obstante, el sueño tal vez pueda ser mayor.

Fuente: La Capital de Rosario

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El triunfador. Martino ya no puede ocultar su felicidad por el otro alcanzado. (Foto: S. Suárez Meccia)
El triunfador. Martino ya no puede ocultar su felicidad por el otro alcanzado. (Foto: S. Suárez Meccia)