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El símbolo de la Albiceleste en el '78 revivió la final contra Holanda. “Nunca olvidaré los dos goles”, dijo el cordobés en diálogo exclusivo con UNO. Video y fotos.

Mario Kempes, 35 años después del primer título mundial de Argentina

Por UNO

Matías Soriasoria.matias@diariouno.net.ar

"¿Qui hací, hermano? ¿Cómo va? ¿No sabí cómo andan el Darío Felman, el Loco Fornari y el Leopoldo (Luque)? Enviales mis saludos, por favor”, dice desde el otro lado del teléfono, con su inalterable tonada cordobesa, Mario Alberto Kempes, a modo de gancho y buena onda para abrir la entrevista con Diario UNO.

Tanto mundo caminado, como reinos visitados y experiencias vividas no han cambiado las maneras simples, campechanas y afables del Matador Kempes, el genial goleador nacido en la localidad de Bell Ville (ciudad de origen de la pelota sin tiento) el 15 de julio de 1954 y quien hoy, a los 59 años, está radicado en Bristol, Estados Unidos, trabajando como comentarista para la cadena de televisión ESPN.

A 35 años de la conquista del primer título mundial alcanzado por la Selección Argentina (fue el 25 de junio de 1978), el héroe de aquél equipo conducido por el Flaco Menotti revivió–a través de una exclusiva e imperdible charla telefónica– detalles de aquella recordada consagración, como las anécdotas de sus tantos, la discutida goleada ante Perú, la final con Holanda y su convencimiento de que se ganó el Mundial “legítimamente”, sin dejar de lado el tiempo atroz que atravesaba el país por la dictadura y las desapariciones (“de la que los jugadoresno éramos conscientes”, aclaró).

A Marito –un grande a la altura de los máximos ídolos deportivos nacionales, como Maradona, Fangio, Locche, Vilas y Messi– se lo recordará siempre por los dos goles que le convirtió a Holanda en la final del Mundial '78: la imagen del delantero arreando aquellos defensores naranjas a pura potencia y la posterior corrida alborozada en el festejo con los brazos en alto, como queriendo abrazarse con todo el Monumental, ya forman parte del imaginario colectivo del pueblo argentino.

-¿Qué sintió en esos momentos, al anotar los dos goles en la final? ¿Recuerda qué se le pasó por la cabeza en esos instantes de gloria?-Nunca olvidaré esos dos goles. Vinieron por la izquierda de nuestro ataque, con jugadas bien elaboradas. Tuve mucha suerte en el primero, porque al arquero Jan Jongbloed se le pasa la pelota por debajo de la panza. Y mucho dramatismo en el segundo, donde lla fui a pelear con otros dos rivales, pensé que no llegaba a la pelota, pero alcancé a tocar y el balón entró en el arco. Después se me nubló todo, y lo festejé con mis compañeros y toda la gente.

-¿Cómo vivió los momentos previos a la final contra Holanda?-Nos levantamos muy temprano ese día, desayunamos tranquilos; otros estaban más nerviosos. Cada uno expresaba su ansiedad de diferentes maneras.

Passarella cada tanto pegaba un grito, Luque permanecía callado, Housemann hacía bromas, mientras que yo estaba tranquilo. Salimos en ómnibus desde la concentración de José C. Paz y por la Panamericana anduvimos como cinco horas antes de llegar al estadio de River, por la cantidad de gente que había en las calles.

Siempre recuerdo la gente, los papelitos blancos, la cancha, que parecía temblar, y el dramático triunfo en la final ante Holanda.

-Los conocimientos y el lirismo de Menotti para expresar sus ideas son ya conocidos. ¿Recuerda qué les dijo el DT en la charla técnica antes de salir a jugar la final?

-El Flaco te agarra en una charla y te da vuelta como una media. Pero con nosotros fue precavido. Él sólo hablaba durante la semana sobre aspectos del equipo y los rivales, y cuando llegaba la hora del partido daba una charla breve, normal.

No era de volverte loco con indicaciones, y le daba mucha libertad al jugador.

-¿Todavía hoy se sigue hablando con suspicacias sobre aquel partido de la goleada a Perú?-Los peruanos reventaron dos pelotas en el travesaño. Y si Brasil le hubiese convertido más goles a Polonia, hubiésemos quedado eliminados.

No considero que hubo algún arreglo. A nosotros nadie nos dijo nada. Ya tres meses antes le habíamos ganado a Perú por 3 a 0 y con baile.

En aquel partido mostramos el hambre de gloria y prácticamente los pasamos por arriba. La suerte estuvo de nuestro lado, así es el fútbol.

-¿El contexto de dictadura y desapariciones que vivía el país en 1978 oscureció aquella epopeya mundialista?-Nosotros, los jugadores, no éramos conscientes de muchas cosas que pasaban. Todas las atrocidades se destaparon después. Se ensució el título, pero creo que al futbolero no le quedan dudas ni sospechas de que ese equipo ganó el Mundial legítimamente, por el esfuerzo que hicimos dentro de la cancha.

El plantel estuvo concentrado casi cuatro meses, y se abe del sacrificio que hicimos todos los jugadores.

Hasta podríamos haber perdido la final cuando Holanda nos empató y después estrelló un balón en el palo. Ya en el suplementario demostramos la justicia del título ganado

-¿Es verdad que no quiso estrecharle la mano y saludar al dictador Videla en la entrega de la copa? ¿Y qué hay de cierto en eso de que al otro día de la consagración se fue a pescar a Bell Ville?-Al momento de la consagración , se armó un tumulto de hinchas por los festejos y quedé muy lejos de todo.

Había mucho desborde de alegría y no vi la fila de jugadores. Y después de los festejos sí me volví a mi pueblo y con unos amigos fuimos a pescar durante tres días. Soy tranquilo.

-A Leopoldo Luque se le tiene mucho cariño en la provincia y ya es un mendocino más. ¿Se le viene a la memoria alguna anécdota que hayan vivido juntos en el Mundial?-Mirá, hay selecciones y equipos que ganan Mundiales, pero sólo de anécdotas, no de títulos. La verdad es que fuimos un grupo muy unido y mentalizado sólo en ganar el Mundial.

Con Leopoldo y los demás compañeros jugábamos a las cartas, compartíamos buenos momentos, pero todos apuntábamos a un solo objetivo y nos mantuvimos concentrados en eso.

-A 35 años del primer título mundial para la Argentina, ¿se siente reconocido en el país?-Ya está grande el niño, son 35 años; nosotros también ya estamos más viejos. (risas.) Es un orgullo y una gran alegría haber conseguido la primera estrellita que ahora se lleva en el pecho de la camiseta argentina. Y recibir el cariño de la gente y los saludos por ese logro inolvidable.

“Ojalá Lionel Messi explote en Brasil”Desde hace una década, Mario Alberto Kempes cuenta el fútbol a través de la televisión, radicado en Bristol, Connecticut (Estados Unidos), como comentarista de ESPN. El Matador confiesa que ve “muchísimo fútbol”, siguiendo las ligas más competitivas del plantea y, especialmente, los campeonatos argentinos.

En su visión como entrenador y periodista, el ex artillero de Rosario Central, Instituto de Córdoba y River Plate analizó el presente del seleccionado argentino, que conduce Alejandro Sabella; del próximo Mundial en Brasil y de nuestro Lionel Messi.

“Lo mejor que le puede pasar al fútbol argentino es que Messi triunfe y brille por encima de los más grandes jugadores del mundo de toda la historia. Pero yo deseo que suceda cuanto antes, ya mismo, y que explote en toda su dimensión en el próximo Mundial”, señaló Kempes.

“Muchos dicen que, al ser Brasil el organizador, las demás selecciones sólo pelearán por el segundo puesto. Pero estoy viendo al equipo en la Copa Conferaciones y no ha demostrado tanto. Tiene a Neymar como gran figura, aunque todavía debe demostrar toda su capacidad”, agregó. “Argentina está bien encaminada, cuenta con un buen técnico como Sabella, pero debe encontrar un estilo de juego, sobre todo cuando no juega Messi”, completó.

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Kempes festeja uno de sus goles ante Holanda.
Kempes festeja uno de sus goles ante Holanda.
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Explota el Monumental. El Matador Kempes, autor del segundo gol ante Holanda, festeja con los brazos en alto. Fue el máximo artillero del Mundial ‘78.
Explota el Monumental. El Matador Kempes, autor del segundo gol ante Holanda, festeja con los brazos en alto. Fue el máximo artillero del Mundial ‘78.
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Con el traje de comentarista. Kempes se desempeña como periodista televisivo.
Con el traje de comentarista. Kempes se desempeña como periodista televisivo.