Diario Uno deportes

Ante la restricción de poder entrar al estadio, los simpatizantes de Independiente Rivadavia se colocaron detrás de la tribuna Norte, como sucedió en el partido con Atlético Tucumán. Fotos.

Los hinchas de la Lepra marcharon en caravana hacia el Gargantini

Por UNO

El sol se despedía del Bautista Gargantini y la noche pintaba fresca en el  parque General San Martín. Tribunas vacías y un estadio en silencio eran el escenario de la final que se jugaba  Independiente Rivadavia por la permanencia.

Difícil de comprender que, ante tamaña parada, la Lepra jugara sin   su mejor jugador: el aliento permanente de su gente. Sin el hincha fiel  que acompaña siempre, en las buenas y mucho más en  las malas.

Pero el calor llegó desde afuera. El empuje y el apoyo para los jugadores no faltaron. La pasión azul se reunió en la intersección de las calles Colón y San Martín de Ciudad. Ahí se habían citado Los  Caudillos del Parque para desandar el camino  hasta el Gargantini y acompañar desde afuera, pero más cerca que nunca, al equipo en este último paso hacia la salvación.

Más de 4.000 leprosos caminaron varias cuadras para llegar hasta  el Parque, ahí donde para ellos  nació  este amor llamado Independiente Rivadavia.

Como ya pasó frente a Atlético Tucumán, los simpatizantes azules  fueron ubicados detrás de la popular norte, ante un fuerte operativo  policial. ¿Lejos? Para nada, con su aliento estuvieron más cerca que nunca. Si hasta parecía que estaban  adentro de la cancha trabando cada pelota ante los hombres de Instituto.

Cuando el árbitro Juan Pablo Pompei pitó el final del partido, se  desataron el delirio y los festejos en las afueras del estadio.

Después de tanta tensión acumulada y sufrimiento, ya consumada  la derrota de Deportivo Merlo en Rosario, el pueblo leproso pudo darle rienda suelta a toda la  alegría por la salvación conseguida y la  permanencia en la Primera B  Nacional.

Que fue un partido atípico, es verdad; que se jugó en silencio, no. La gente se hizo sentir y, como en tantas otras noches, intentó ser un  jugador más.

A puertas cerradas, es verdad.  Sin aliento, jamás. Como dicen sus hinchas: “Independiente nunca jugará  en silencio”.

Se gritó fuerte en el Parque. En el peor momento de  Independiente ante Instituto llegó el gol de Toledo para Rosario  Central, que condenaba a Deportivo Merlo al descenso. El tanto fue festejado por todos los leprosos.

Festejaron en paz. Más allá de la gran cantidad de hinchas  de Independiente que se movilizaron por  las calles, la Policía confirmó que no hubo incidentes y  que sólo algunos revoltosos fueron controlados sin inconvenientes.

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Florencia Colacito
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Lucas Fauno Gutiérrez
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Emilia Erbetta
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Florencia Colacito
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