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Lio, Maravilla, Manu... Una época dorada

Por Juan Ignacio Blancoblanco.juanignacio@diariouno.net.ar

Messi, Maravilla, Lucha, Del Potro, Manu, Molinari, y una lista interminable de deportistas no reconocidos, al menos, por las grandes masas.

El deporte argentino vive una época como pocas…

Lio, múltiple campeón con el Barcelona de España, es el más reconocido de la lista y busca consolidarse como el mejor de la historia (para muchos ya lo es) ganando el Mundial que se jugará el año entrante en Brasil.

Argentina, de la mano de Messi y compañía, se encamina al primer objetivo: clasificar; y si es en el primero lugar, mucho mejor.

Una frase: “Que nos maten a todos, pero quiero ser campeón del Mundo en Brasil”. ¿Resonante? Claro que sí, más saliendo de la boca del cuatro veces ganador del Balón de Oro, un tipo que a claras demuestra no ser un “bocón” que se llena la boca hablando de objetivos que luego no se cumplen.

El astro tiene la Copa del Mundo entre ceja y ceja y querrá demostrarlo en Brasil, así todos aquellos detractores se guardan las palabras y por fin reconocen que es el mejor, no solo dentro de la cancha, sino también afuera donde mantiene un perfil bajo y medido (nunca se le conoció un escándalo).

Cambiando de rubro, aparece la figura del resonante Maravilla Martínez, un tipo que, según sus propias palabras, la peleó de abajo y se fue a probar suerte a España.

Las luces le llegaron tarde: 2012 lo encontró en plena exposición mediática con participaciones en cuanto programa de televisión se emite por la TV nacional. Animales Sueltos, Duro de Domar, y Bailando por un Sueño, hicieron de Sergio un personaje altamente popular en el epílogo de la pelea ante Julio César Chávez Junior, su gran obra maestra.

A pesar de ser su trampolín a la fama, ante de la pelea con Chávez Junior, el quilmeño ya había tenido combates para colgar de un cuadrito: el terrible nocaut a Paul Williams, elegido como el mejor de 2010; el despojo sufrido ante Kermit Cintron (dieron empate cuando en realidad el ganador había sido Sergio); y la lección que le brindó a Kelly Pavlik.

Hoy, la suerte de ser la estrella está del lado de Maravilla. El 27 de abril, en un hecho inusual para el boxeo nuestro de cada día, el boxeador del momento defenderá el título mundial mediano CMB (otrora ostentado por Carlos Monzón y el mendocino Hugo Pastor Corro), en la cancha de Vélez, ante el británico Martín Murray.

¿Se viene un nuevo récord de asistencia? Seguro que sí. Las entradas están prácticamente agotadas y sólo se pueden conseguir en la reventa (cerca de 8 mil pesos cuesta obtener una buena ubicación). Esto marca a las claras que cerca de 50 mil espectadores disfrutarán de la reaparición de Martínez en Argentina –su última pelea en el país fue el 2 de febrero de 2002 cuando venció a Francisco Antonio Mora-, quien estará cerca, si es que no lo hace, de romper el récord de asistencia establecido el 27 de marzo de 1930 en el marco de la pelea entre Justo Suárez y Julio Mocoroa celebrada en la vieja cancha de River Plate, donde concurrieron 54 mil espectadores.

Yéndonos para el Norte, donde se cocinan millones de dólares por vestir una camiseta, aparece el eterno Emanuel Ginóbili; ese que nos hizo querer al básquet y gritar con cada enceste de la Generación Dorada.

Hoy, el hombre de los San Antonio Spurs es un pilar fundamental dentro de la estructura texana que se encamina a un nuevo título de la NBA, lo que significaría el cuarto anillo para el player bahiense, quien además ostenta dos medallas olímpicas (oro en Atenas 2004 y bronce en Pekín 2008).

La lista sigue y nos encontramos con deportistas como Juan Martín Del Potro (séptimo en el ránking de la ATP), Luciana Aymar (referente de Las Leonas), Federico Molinari (ese que nos emocionó en Londres 2012 con sus rutinas de gimnasia) y el siempre recordado Sebastián Crismanich (con quien aprendimos de Taekwondo durante la disputa de los Juegos Olímpicos del año pasado).

Como sucediera en 1978, con la Selección campona del mundo; con Hugo Corro como bicampeón ecuménico de los mediano AMB/CMB; y con Daniel Martinazzo como estandarte del equipo argentino de hockey sobre patines campeón universal; y como en el ´86, con Maradona desparramando rivales en el Estadio Azteca de México, Argentina se florea a nivel mundial.

Y ni hablar ahora desde que el Papa es argentino… Y de San Lorenzo... La "Argentinidad" al palo.