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Independiente jugó un gran partido ante Patronato y depende de sí mismo para salvar la categoría. Ahora debe vencer a Instituto.

La Lepra dio señales de vida en Paraná

Por UNO

Ariel Cubellsacubells@diariouno.net.ar

Muchos se preguntarán y cuestionarán por qué llegar hasta esta situación para jugar de la manera en que se jugó en Paraná ante Patronato. No faltarán los que digan: “Ahora juegan bien,en la penúltima fecha del campeonato”.

Y otros contestarán: “Sí, mejor tarde que nunca”, como dice un viejo refrán. Quizás es más apropiado sostener que en una situación límite, Independiente Rivadavia apareció; en el momento preciso el equipo pisó fuerte y no falló. Como tantas veces se le pidió a este plantel, ahora sí los jugadores estuvieron a la altura de las circunstancias.

Acorde a lo que se juega en este final de temporada, nada más y nada menos que la permanencia en la categoría, la Lepra llegó a Paraná para jugar una final, una más de las que viene disputando desde hace varias fechas, pero a diferencia de las otras esta vez sí la disputó como tal.

Concentración al máximo, dientes apretados, tranquilidad para manejar los momentos del partido y determinación durante los 90 minutos fueron los atributos de los dirigidos por Claudio Del Bosco.

Desde el arranque, el Azul supo que en la noche del lunes no se podía equivocar. Era la posibilidad de mantener o agrandar la ventaja con los rivales directos y de llegar al próximo sábado con la tranquilidad de depender de sí mismo, sin importarle demasiado lo que pase en Misiones con Crucero del Norte y lo que haga Merlo ante Rosario Central en Arroyito.

Y la noche en Paraná fue como un sueño para Independiente, fue como volver a verse en aquellas primeras fechas. Es que lo hecho frente al Patrón hizo recordar a aquel equipo protagonista del inicio de torneo que ilusionó a más de uno con una buena primera rueda.

Claudio Del Bosco parece haberles hecho recuperar la memoria a estos jugadores y hacerles sentir lo que fueron con su conducción. Sí, justo en el momento más importante.

Solidez, inteligencia para cubrir los espacios y animarse a pisar el área ajena con peligro fueron las virtudes de la Lepra para hacerse fuerte en un reducto complicado

Apuntalado por la garra permanente de Walter García y por la solvencia de un Renzo Vera que encontró su mejor nivel, el Azul se plantó y fue protagonista; lo que pedía la situación, el equipo lo hizo.

La entrega de Sbuttoni y Alvacete, acompañados por la frescura y el buen juego del pibe Allosa, hicieron que Independiente superara a su adversario.

A juzgar por situaciones e intenciones, la Lepra fue más y mereció ganarlo, pero el punto no viene mal, para nada.

Llega la última fecha y todo está a pedir del conjunto del Parque para mantener la categoría. Tres unidades más en el Bautista Gargantini permitirán que no haga falta escuchar la radio ni querer saber cómo van Merlo y Crucero del Norte. Jugando como en Paraná, será posible.

¿Por qué no jugaron así todo el torneo?, preguntarán los hinchas. Esas respuestas se buscarán en otro momento. El equipo dio señales de vida cuando más lo necesitaba y cuando el promedio asfixiaba. La salvación depende de vos, Lepra; aferrate a ella y no dejés que se escape.