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Gran triunfo de Newell's que lo puso en la punta del grupo en la Copa Libertadores

Newell’s apeló a la razón y a una mentalidad granítica para sacar adelante un partido que debía ganar para encauzar su rumbo en la Copa Libertadores. Y logró su cometido con fútbol y una entrega absoluta. Así, Newell’s se lució ante Universidad de Chile y sacó adelante un encuentro para equilibrar las cuentas en el Grupo 7 y ser líder con el Azul, por lo menos de manera provisoria hasta que hoy se midan Deportivo Lara y Olimpia. El equipo del Tata vino decidido a vencer, que era el único resultado que le servía, y lo logró con solvencia.

Newell’s tenía toda la presión encima. Y precisamente, en lo futbolístico, eso es lo que salió decidido a hacer desde el inicio. Ahogar al rival tanto en la salida como en todos los sectores de la cancha y buscar el error que lo llevara al arco de Herrera. Por eso Martino metió a Cruzado, en la sorpresa de la jornada (ver aparte), en el sector izquierdo del mediocampo con el fin de controlar a Marino, uno de los cerebros del rival.

La Lepra sabía que si en la U no tienen la pelota se sienten incómodos. Y eso es lo que trató de hacer, sacársela e intentar controlar el juego. Cuando eso sucedía Franco enloquecía en el banco. Más lo hizo cuando muy cerca suyo Scocco la recibió en soledad y pisando el borde sacó un remate cruzado que encontró a Maxi solo para tocarla al gol. Iban 20 minutos y la Lepra había sacado provecho de su táctica implementada para tratar de doblegar a un duro rival. Que tuvo su gran chance de equiparar las cosas a través de Lorenzetti, pero Cáceres dentro del área chica se jugó por completo y con toda su humanidad salvó el arco de Guzmán.

La U, a partir de ahí, acomodó las naves hacia los palos rojinegros. Buscó con más insistencia, mientras que la Lepra intentó pegar el golpe con un contragolpe. Pérez y Scocco comandaron uno, pero el azul contestó con otro que terminó con un disparo cruzado de Ubilla que se fue muy cerquita del palo derecho del Patón.

Todo el peso en el complemento lo tenía el local. Por su gente y por la idea de intentar dar un paso más que importante hacia la clasificación a octavos cuando aún faltan dos fechas. El DT local mandó a sus soldados a jugar en campo contrario. Newell’s cerró los espacios para construir una muralla defensiva, mientras aguardaba el momento ideal para pegar la estocada de contra. La primera la encabezó Scocco y el pase al centro para la entrada de Maxi fue largo y terminó en las manos de Herrera.

Franco movió rápido el banco e hizo tres cambios cuando apenas se había jugado el cuarto de hora. Pero Newell’s estaba firme, lúcido y, sobre todo, haciendo gala de una entrega total. Porque todos mordían a la hora de la recuperación, desde la fiereza de Maxi hasta la entrega de Cruzado, quien jugó su primer partido en el equipo “principal” y en la Copa.

La U tuvo sus arribos que generaron zozobra cuando Cortés primero y Acevedo después se quedaron tomando la cabeza por no haber podido definir. Y, encima, Tonso clavó un golazo para ponerle la frutilla a la enorme victoria en rodeo ajeno. El azul quiso achicar el resultado teniendo en cuenta la tabla con la diferencia de goles. Ubilla tuvo su chance y también Lorenzetti, pero los astros en la noche chilena estaban alineados con los rojinegros y los palos le negaron los gritos al anfitrión.

Newell’s sacó adelante un partido tremendo y de enorme valía. Por el futuro en la Copa y para permanecer en la pelea con firmes posibilidades de dar el salto a octavos. Con fútbol, contundencia y, sobre todo, entrega salió airoso para quedarse con los puntos y festejar a corazón abierto porque cumplió con la tarea.

Con el arco en cero y una buena señal copera

Newell’s terminó por primera vez en esta Copa sin goles en su arco, ya que los resultados anteriores fueron 3-1 (Olimpia), 1-2 (Lara) y 1-2 (U. de Chile). En tanto, si se proyectan los resultados ante los trasandinos a la fase siguiente de eliminación a dos partidos, los rojinegros hubieran avanzado por mejor diferencia de goles. Una buena señal, aunque para eso falta.

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Venga ese abrazo. Pablo Pérez, Maxi y Figueroa festejan el primer gol leproso. Se suma Scocco.
Venga ese abrazo. Pablo Pérez, Maxi y Figueroa festejan el primer gol leproso. Se suma Scocco.