Diario Uno deportes

El Expreso tuvo al menos cuatro situaciones servidas de gol ante Quilmes, pero por impericia de sus delanteros no las concretó. El equipo de Martín Palermo aún no consigue llegar al objetivo de los 30 puntos.

Faltó la puntada final: Godoy Cruz padeció la falta de definición

Por UNO

Lorena Sidotisidoti.lorena@diariouno.net.ar

El equipo comandado por Martín Palermo, paradójicamente, no consigue  llegar al objetivo de alcanzar los 30 puntos nada menos que por la falta de gol de sus atacantes.

Frente a Quilmes, Godoy Cruz tuvo al menos cuatro situaciones servidas de gol, pero por impericia de sus delanteros no las concretó.

Fue para destacar el desempeño de Sebastián Moyano en el arco  tombino.

El pibe, quien remplazó al Loco  Ibáñez, pasó su debut oficial en primera sin sobresaltos, terminó destacándose y dejó el arco en cero.

En la última línea no hubo sorpresas, con un desempeño correcto  en general, aunque probablemente la punta izquierda fue más vulnerada por Cauteruccio y compañía.

En mitad de cancha, el trabajo de Lértora fue importante, en la marca,  la recuperación y el pensamiento de juego extensivo al resto del equipo.

Sí fue más vistoso el trabajo de Fernández y Castellani, sobre todo cuando abrían la cancha para sorprender a Quilmes por todos los frentes.

Lo de Castillón fue otra vez lo más vistoso en el Tomba. El delantero fue  el jugador del Expreso que más tiempo manejó la pelota y eso produjo que gran parte del partido se jugara terreno local, haciendo más sencillo mantener el cero en el arco propio.

Además, siempre buscó el gol, hasta en aquellas que bien podía dar por  perdidas.

Pero no hubo caso. El rubio delantero no calibró la mira y, a la hora  de que la pelota fuera ahí, exactamente al mismo lugar que su cabeza imaginaba, las cosas no salían tan perfectas y las situaciones erradas  se sucedían una detrás de otra.

Sumado eso a la escasa participación de Mauro Óbolo, quien sólo  arrastró marcas, pero no gravitó en el área rival.

Godoy Cruz suma 28 puntos y para llegar a los 30 está obligado a  ganarle a Boca en la última presentación.

Entonces no tendrá margen de error para alcanzar el objetivo. Porque  está claro que la falta de gol no se debió a virtudes del rival, sino a fallas de resoluciones propias.