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El Titán y el Mellizo, dos amigos enfrentados

Por Omar Alberto Romeroromero.omar@diariouno.net.ar

Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto se verán las caras este domingo, desde las 14 en el Malvinas, en sus nuevas facetas de entrenadores. Será el primer enfrentamiento como técnicos de dos personas que tuvieron un pasado con mucha gloria como jugadores y hoy están construyendo sus carreras como entrenadores.

El Loco dirigirá a Godoy Cruz y el Mellizo a Lanús, en un partido que será especial por la presencia de ambos, más allá de lo deportivo. En el pasado se odiaron, en lo que era una cuestión de piel, y hoy son amigos inseparables, aunque por noventa minutos serán rivales.

Ambos nacieron en La Plata y fueron al mismo colegio, el Sagrado Corazón, donde jugaban picaditos que nunca terminaban bien.

En sus inicios como futbolistas fueron rivales, porque Palermo jugaba en Estudiantes y Guillermo en Gimnasia. A los 12 años protagonizaron una batalla campal en la primera fecha del torneo de quinta división.

Palermo le pegó un codazo a Barros Schelotto y todo finalizó con la expulsión de Martín y de Gustavo Barros Schelotto, quien también jugaba en el Lobo.

“Con Gustavo lo odiábamos a Palermo y él nos odiaba a nosotros. Nos peleábamos en el colegio, en los partidos y hasta en los boliches. Desde las inferiores, cada Gimnasia-Estudiantes que jugábamos era una batalla”, recordó alguna vez el Melli Guillermo.

En tanto, el Titán recuerda las vivencias de la infancia. “Cuando íbamos al colegio, todos los recreos eran la misma historia: quién copaba la parada en el patio y ocupaba primero la canchita de baldosas para jugar al fútbol. Guillemo y Gustavo eran los líderes de su división, y yo era el que llevaba la pelota y armaba los equipos. Rompíamos la ropa, nos pelábamos las rodillas y los codos, y nos matábamos a goles y patadas. Si no había piñas era porque siempre alguien nos separaba”, contó Palermo en una oportunidad.

No se podían ni verHabía una indiferencia total, que se trasladó a primera. “En un Estudiantes-Gimnasia del ’96 o ’97, (el árbitro) Javier Castrilli nos llamó como los capitanes al sorteo y nos pidió que nos saludáramos. Pero los dos lo hicimos mirando para atrás, como diciendo: ‘No me importa quién sos’”, contó el Mellizo a la revista El Gráfico.

Sin embargo, sus vidas seguirían unidas porque Boca Juniors le abrió las puertas a una dupla que sería exitosa.

“A mí me contrataron un día y a Martín, al siguiente. Yo conocía el camino a Empleados de Comercio, en Ezeiza, y cuando fuimos con Gustavo, Martín nos vio en el peaje y nos hizo la seña de que nos seguía, porque él iba por primera vez. En el vestuario estábamos los tres solos. Hubo un ‘Hola, ¿qué tal?’, nos dimos la mano y nos quedamos una hora sentados los tres, sin hablar”, rememoró el técnico de Lanús sobre los primeros días en Boca, en 1997. El Bambino Veira decidió que concentraran juntos.

Con la llegada de Carlos Bianchi a Boca hubo un gran cambio. El DT dijo que los dos jugadores serían titulares y la amistad entre Palermo y Guillermo fue creciendo, mientras que adentro de la cancha se cansaron de ganar títulos. El último partido que jugaron juntos fue el 15 de abril del 2007, en el 1 a 1 ante River.

Este domingo tendrá un nuevo capítulo esta historia de película, de dos amigos que comenzaron siendo enemigos. 

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