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El que no llora, no mama: Ozán, con sufrimiento, venció a Alejandro Domínguez

Por Juani Blancoblanco.juan@diariouno.net.ar

La llevaba bien. Castigando a los planos inferiores, Gabriel Ozán (10-0-0, 4KO) era superior y resquebrajaba la resistencia de un Alejandro Antonio Domínguez (3-4-0) que sólo quería terminar de pie, al menos, el primer asalto de combate y cortarle así, al lasherino, una racha de tres victorias en fila ejecutadas en el round inicial.

Ese primer asalto era el preludio de lo que vendría después aunque, como en una película de Tarantino todo podía pasar, y si era con sangre y luchas apocalípticas, mucho mejor.

La izquierda del Polaquito (71,900 kilos) era un pistón que iba demoliendo, con extrema potencia, la zona blanda de un bonarense dubitativo que sólo apostaba a una mano salvadora.

Con ese planteo se encontró Ozán quien, en un descuido en el trajín del segundo round, se comió un ascendente de derecha que llegó hasta lo profundo del mentón.

La primera cuenta en contra de su carrera llegó. Se paró, algo “borrachín” y buscó aguantar el round, algo que logró gracias a la falta de oficio de Domínguez (70,900).

Ya metidos en el tercero, la cosa volvió a la normalidad. El Gaby, con la temática del primer asalto, fue en busca de la definición categórica con la descarga de los ganchos de izquierda, aunque en su afán de rematar el combate (estaba pactado a 6 asaltos) quedó descuidado y se llevó por delante una que otra mano de su rival de turno.

Domínguez, en tanto, recibió una devolución de gentilezas tras una potente izquierda, en forma de cross, que lo mandó a la lona para el delirio de las cerca de 2.000 personas que se dieron cita en el Ribosqui.

La definición no tardaría en llegar. El cuarto asalto fue el epílogo del match de semifondo en el Ribosqui de Maipú.

El pibe de Las Heras asestó un terrible gancho de izquierda que terminó por quebrar a Domínguez, quien comenzó a replegarse contra las cuerdas ante la mirada fulminante de Ozán, el que no pudo definir porque la toalla voló desde el rincón visitante.

Tildarla de épica a esta pelea sería demasiado, pero lo cierto es que esta clase de combates son los que le sirven a Ozán para saber donde está parado y darse cuenta con el potencia que cuenta.

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Martín Vecchio
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Florencia Colacito
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