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Hace poco más de doce años mi amigo Marcelo López dijo “No me roben el barrio”, frase que quedará grabada por los siglos de los siglos para el pueblo tombino, y quizá le tomemos mucho más valor que a cualquier aporte que hayan hecho a la cultura y literat

De barrio y pasión, un tercer puesto para la historia

Por UNO

Hace poco más de doce años mi amigo Marcelo López dijo "No me roben el

barrio", frase que quedará grabada por los siglos de los siglos para el pueblo tombino, y quizá le

tomemos mucho más valor que a cualquier aporte que hayan hecho a la cultura y literatura Borges,

García Márquez o Benedetti.

Fue una frase que llegó en el momento justo para que no borraran de la

memoria de mi viejo a los que comenzaron a escribir la historia como Frigolé, Godoy y Garín, o

quizá la memoria de mis hermanos con Tazare, Montagnoli, Pedone.

O sea, López pedía que no me robaran tampoco a mí la historia viviente

de Oldrá, Abaurre, Manchado, Lentz, Marcucci y compañía, o sea que a mis hijos no le robaran esta

realidad de vivir a corazón partido por Torrico, Villar, Poy, como tampoco a Ibáñez, Olmedo,

Sigali, Caruso, Borghello, Higuaín.

A ver, pasado en limpio. Ni López, ni las generaciones anteriores

queríamos que nos dejaran "sin memoria", justo en estos tiempos en donde se reclama eso.

Entonces se me pone la piel de bodeguero empedernido, cuando veo que

este crecimiento inusitado y que ya nadie puede parar, coloca a nuestro equipo del Barrio en el más

grande y más alto lugar de la historia de nuestro fútbol.

Y si de memoria se trata, no me quiero olvidar de un jugador

emblemático, a través de él recuerdo a todos los ínconos del fútbol mendocino en viejos nacionales,

Víctor Antonio Legrotaglie (que tampoco resistió a vestir la casaca bodeguera frente al Santos de

Pelé), que en su momento le brindaron a Mendoza la posibilidad de tener presencia a nivel nacional.

Pero para que eso no se perdiera, apareció "el equipo del Barrio, el del pueblo" para que Mendoza

no se cayera del mapa futbolístico del País.

Y acá estamos, marcando presencia desde hace casi 20 años... sí, 20 años

consecutivos de éxitos (aún con el único descenso de nuestra historia en el medio).

Por eso nos divierte cuando nos llaman moda, o que estamos llenos de

hincha nuevos... es una pura verdad, tan verdadera que el terreno provincial está plagado de

camisetas y paredes pintadas, cuando esas zonas eran prohibidas para "extraños".

Y acá estamos, de generación en generación, convirtiendo al pueblo en

pasión, captando cada vez más simpatizantes y soñando con un Godoy Cruz cada vez más grande; porque

esta vorágine de simpatizantes nos está convirtiendo en el más importante del interior del país

(basta con revisar el rating de Fútbol para Todos, después de River y Boca, aparece el Tomba como

el que más "enciende" la TV).

¿Quién nos quita lo bailado? ¿Quién nos saca de este baile? ¿Quién nos

quiere despertar de este sueño? Nadie, ya nadie podrá hacerlo.

Porque el Tomba genera eso y mucho más, como que Asad sea más hincha

de Godoy Cruz que cualquier otro, a tal punto de ver a su hijo en cada paravalancha del país

gritando por "su Tomba". ¡Justo él y su familia!, que tienen para festejar de por vida el gol al

Milan.

Y ver a Jairo, y al Pipita, y a los uruguayos, y al Salinas de Villa

San Carlos, y a Carranza, Zelmar, el Pancho, Rojitas, el Mago David y a todos gritar junto a Oldrá,

como si justamente el Gato estuviese rodeado por Villalobos, Iglesias, los Almeida, Franco, Pereyra

y demás apellidos ilustres. Vaya que poca cosa, ¿no? Es como muy fuerte.

Por eso a mi amigo Marcelo López, muchas gracias por regalarnos esa

frase literaria "no me roben el barrio". Porque la entendió un grupo de dirigentes que también

quedarán en la historia.

Y gracias porque así pudimos ver al Loco Ibáñez y al Nico Olmedo

vistiendo la blanca y celeste, como lo hicieron el Bocha Ponce, Pozo y Enzo Pérez.

Este Tomba sabe de epopeyas, como sacar el pecho cuando "manos sucias"

nos dejaron sin el Nacional del 69, y jugarlo por derecho propio en el 74. El que se fue forjando

justamente desde el Barrio, el que vimos campeón bajo la lluvia en Jorge Newbery, el que

disfrutamos campeón en Posadas con luchadores del barro, el que salió campeón (sí, campeón, como

siempre en el rectángulo) de la B Nacional con Abaurre como estandarte (aunque "alguien" lo dejara

afuera de la final con Chicago), el que volvió a subir de la mano de Oldrá, el que disfrutamos hoy,

el que gozaremos mañana.

Gracias López, porque tu frase envuelve a los 5 mil hinchas que

coparon el Monumental, a los miles y miles que festejamos este tercer puesto como si fuera la Copa

del Mundo en Tokio, gracias por los cientos y cientos de nombres que pasaron por la historia del

Tomba, gracias porque le ganamos a River, Boca, Independiente, San Lorenzo, Racing.... y gracias

porque hoy más que nunca podemos gritar "somos el pueblo, somos la pasión".

Nota:

El autor es Jefe de Prensa de Godoy Cruz Antonio Tomba.

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