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Arranca y no lo para nadie

Por Lucio Ortizortiz.lucio@diariouno.net.ar

Enviado especial a Buenos Aires

Cuando la efectividad se funde a fuego con el buen juego, todo se conjuga para que seamos testigos de una belleza futbolística.

Los pasos rápidos de Lionel Messi eludiendo piernas que buscan el hueso, tocando el balón en el instante preciso y evitando el contacto físico marcan la diferencia entre él y los demás mortales que juegan al fútbol.

En la noche del viernes se lo comparó con un jet de vuelo rasante sobre el piso del Monumental. Y podrían surgir más comparaciones con máquinas de aceitado funcionamiento que no fallan o con el mismo Messi en la versión de la PlayStation.

Y se podría decir que, si medimos el jugador verdadero, el humano, con el que se mueve a ritmo de computación, ganaría el real. Porque en la Play se pueden ejecutar funciones que están planeadas de acuerdo con los datos que les cargan los especialistas.

Pueden pasar rivales, frenar en forma repentina, tirar un centro casi imposible o darle al arco desde lugares muy difíciles. Pero la máquina no podría inventar sobre la marcha, así literalmente, porque Lionel lanzado en carrera furiosa va ideando, a toda velocidad, la forma de pasar al jugador venezolano (o de otra nacionalidad) que se ponga enfrente.

No es fácil ir en carrera y, además de eludir a la pierna del defensor con un toquecito, hacer que la pelota salte y que luego continúe el rumbo elegido con el dominio del ejecutante, otra vez dispuesto a hacer un pase de gol para pasar a otro defensor o para darle al arco. La máquina no realiza eso. Sólo ejecuta lo planificado.

Messi sí lo hace con velocidad, gracia y total libertad para triturar cualquier recurso ideado por los DT del equipo contrario. Bueno, cada tanto sale un Mourinho que logra bajar la dinámica y puede hacerlo pasar un mal día. Pero cada tanto.

El del viernes a la noche no es el caso, ya que Lionel iluminó a la Selección Argentina y además se nutrió de compañeros como Fernando Gago en la generación de los avances y en los toques precisos, y con Gonzalo Higuaín dispuesto a recibir el pase gol para concretar.

Rodeado con un par así, le alcanzó a Argentina para vencer a Venezuela por 3 a 0 y establecer una diferencia exacta contra el único equipo que venció a Argentina en estas elimina torias.

Los dos goles de Higuaín y el de Messi engordaron la suma a 23 los logrados por el equipo y además alargó a 17 la adición entre los dos, con nueve de Gonzalo y ocho para Lionel.

También se afirma la tendencia argentina en donde todos los goles los han hecho los hombres del ataque, porque hay que sumar tres de Agüero, dos de Di María y uno de Lavezzi.

El ataque más eficaz lo tiene Argentina, que para conseguirlo gira en torno al mejor jugador de la actualidad en el mundo: Messi, el que juega mejor que la Play por más disco duro mejorado, supersintonizador, HD o chiche que le pongan.

El humano es mejor.