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El especialista analiza el factor de la edad en la capacidad para conducir vehículos y brinda una serie de consejos para evitar problemas al circular. 

Problemática vial y la opinión del especialista Juan Zigliotto

Juan Zigliotto

Médico y miembro de Luchemos por la Vida

El 10 de junio fue el Día Mundial de la Seguridad Vial y es oportuno analizar la problemática vial, que todos conocemos, pero particularmente a uno de los grupos etarios más vulnerables; los adultos mayores. Si bien no lideran la estadística de lesiones y mortalidad, los factores intrínsecos al conductor sí tienen una alta incidencia a la hora de analizar los siniestros. Inclusive son más vulnerables que los niños en muchos aspectos, no sólo porque los niños cuentan con adultos que los cuidan sino porque hay una sumatoria y concurrencia de factores físicos, mentales, de autoconfianza (porque aducen que hace años que conducen) y por participar activamente en la vía publica en todo tipo de vehículos, inclusive como peatones.

La paradoja es que a cambio de aquel cuidado histórico de nuestros padres para ser lo que somos, ahora podemos decir que somos los hijos los que debemos cuidar a nuestros padres.

Lo particular de los mayores de 60 años es el crecimiento poblacional. Junto con el aumento del parque automotor y la notoria congestión que vivimos a diario, los conductores mayores incrementan las lesiones y consecuencias por siniestros viales.

Ser un adulto mayor no es sinónimo de mal conductor, pero debemos efectuar cambios en la forma rutinaria de aproximar la conducción. Claro que exige cierta flexibilidad de aceptar consejos que serán más escuchados si provienen de los seres queridos, hijos y nietos. Para ello hay que dotar de información a toda la familia de cuáles serían estos consejos.

¿Cuáles son los cambios físicos más relacionados con la aptitud para la vía pública?

En primer lugar la pérdida de agudeza visual, los ojos proporcionan el 95% de toda la información necesaria para conducir. Se pierde visión periférica y claridad, el conductor mayor es sorprendido por objetos, vehículos o personas que aparecen “de golpe”, según vemos en informes periciales. Hay menor habilidad para recuperar la visión después del encandilamiento, por lo que se desaconseja el tránsito nocturno o con sol de frente. Todas las patologías propias de la edad, glaucomas, cataratas, degeneración macular y otras, deben requerir el consejo profesional de un oftalmólogo que opine sobre la habilidad conductiva.

Las rigideces articulares, la debilidad muscular dificultan la visión periférica. Por ejemplo, al no poder girar el cuello ven poco y retardan la respuesta refleja a sorpresas habituales.

El deterioro también se da en el área de los reflejos y la capacidad de respuesta. La mayor congestión y velocidad del tránsito moderno exigen decisiones y capacidad de ejecutar maniobras rápidas para evitar colisiones. Le cuesta más al adulto mayor conservar la atención por tiempos prolongados o cuando hay gran cantidad de estímulos visuales.

La audición representa el 5% restante de información necesaria para conducir o caminar en la calle. La audición disminuida no permite reconocer señales de alerta exterior, tanto a peatones como automovilistas.

Las enfermedades en general y las neurológicas en particular son importantes impedimentos para conducir, por ejemplo el Parkinson, las secuelas de ACV, demencia y otras.

Los medicamentos también afectan los reflejos y la capacidad de conducir.

¿Qué podemos sugerirles y hacer para incrementar su seguridad ?

1. No conducir de noche, de día evitar zonas céntricas o de gran congestión, no conducir en situaciones de clima adverso o con vehículos no aptos y utilizar cruces con semáforos si puede elegir.

2. Tratar de establecer el recorrido previo y el lugar preciso donde estacionar. No navegar buscando casuales y pequeños lugares de estacionamiento. Cambiar su recorrido, no elegir el más corto sino el más seguro. Los giros a la izquierda exigen mayor información al efectuar la maniobra, tratar de evitarlos, sobre todo si para girar debe detenerse sobre avenidas de alto tránsito.

3. Si se escucha un bocinazo puede ser un loco desbordado emocionalmente que quiere pasar a toda costa con su vehículo, pero si son varios bocinazos en el día hay que pensar que puede ser usted. Si recibe frecuentes bocinazos no piense que el mundo se aceleró de golpe, probablemente sea usted en que no fluye con el tránsito.

4. Elegir comprar en comercios cercanos, probablemente que a los que pueda ir caminando. Siempre salir con tiempo.

5. Leer los prospectos de los medicamentos que se ingieren y consultar al médico sobre los efectos en la conducción.

6. Por último, los clásicos consejos, utilizar el cinturón de seguridad, no hablar por celular, repasar el estado anímico y físico antes de asumir conducir, no hacerlo bajo estrés.

El sistema vial exige solidaridad porque es un espacio compartido. El deseo es que usted sea parte de la solución y no del problema.

Ya demasiado complicado es para todos, especialmente para los más vulnerables. Si reconoce que no puede conducir tenga la corresponsabilidad de evitar y evitarse daños innecesarios.

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