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Es importante tomar conciencia, como mendocinos, que los métodos que elegimos para construir nuestras edificaciones impactan directamente en el desgaste del suelo, el derroche del agua y el cambio climático. El suelo removido no puede ser retornado, y tardará muchos años en volver a formarse.

El Dr. Hugh Hammond Bennet, fue un investigador estadounidense que trabajó por la preservación de la integridad del suelo, un recurso natural renovable pero agotable, y que es imprescindible no sólo por ser fuente de alimentos, sino también por ser la base de cada actividad que desarrollamos. Este 7 de julio se celebra el Día Nacional de la Conservación del Suelo, en memoria de aquel pionero defensor de los recursos naturales, y es un motivo más para reformular nuestras formas de construcción en Mendoza, en defensa del suelo.

El problema de la erosión 

No tenemos muchas alternativas, se deja que nuestros suelos vayan perdiendo gradualmente su capacidad de producir, o se decide conservarlos para asegurar la subsistencia de las generaciones futuras. La erosión es el más grave de los procesos de degradación y se define como la pérdida de las capas más fértiles del suelo y de gran parte de sus condiciones para producir. La misma puede ser producida por el agua (hídrica) o el viento (eólica), en sus formas naturales. Pero el hombre con sus actividades genera también erosión, provocando tierras improductivas cuya condición es generalmente irreversible.

Según un estudio de la Universidad Nacional de Cuyo realizado en 2002, “se calcula que para la formación de 1 cm de suelo se necesitan, unos 100 años. En Mendoza por las características típicas de la región la erosión humana se agrava…. Las ladrilleras están dentro de una primera desarticulación entre sociedad-naturaleza, que se produce cuando los sectores productivos utilizan una exigua porción del medio, bajo criterios de lograr mayores rendimientos en el corto plazo, generando degradación y desaprovechamiento. En este caso es más grave que en otras actividades, porque el suelo desaparece al ser la materia prima del ladrillo”.

Construyamos alternativas sostenibles

La preferencia de sistemas de construcción ecológicos y sostenibles, alternativos al ladrillo, van de la mano con la defensa del suelo. No generan explotación de mano de obra infantil, ni daño a la tierra o al ambiente (la cocción del ladrillo provoca deforestación y contaminación ambiental por emisión de carbono). El ladrillo tiene alta duración, pero no se puede reutilizar, no se puede reciclar, ni es biodegradable. Al demoler una casa de construcción húmeda la demolición es altamente riesgosa y costosa, y los residuos de este tipo de viviendas sólo sirven para relleno sanitario.

Ante esto, la alternativa es la construcción en seco con diferentes materiales que duran lo mismo pero que son reciclables, como ya hemos comentado en este espacio. El sistema de construcción en seco es más sismo resistente porque no tienen masa y muy eficaz cuando se trata de ahorrar, y dadas las actuales condiciones no hay mejor argumento que ese.

En charla con Radio Nihuil, el arquitecto Eduardo Stradella, aseguró que “el ladrillo ya no es una alternativa ni en costos, ni en tiempo, ni en calidad.” La eficiencia energética de la construcción en seco es superior, ya que está diseñada con espuma de poliuretano la cual se utiliza como aislante en los aviones y en las cámaras frigoríficas. Así, es mucho más económico mantener un clima agradable en el interior del hogar o de un edificio. Su uso sería eficaz para la construcción de viviendas sociales y actualmente el gobierno está articulando acciones en este sentido.

Otra característica es que la construcción en seco, garantiza que sólo en meses la familia se podrá mudar a su casa propia y dejará por fin de pagar el alquiler. Además, el financiamiento al que se puede acceder igual que en la adquisición de cualquier otro inmueble, y hasta se puede hipotecar o asegurar. Stradella indicó que “la construcción responsable es más amigable con el ambiente”, y que las empresas deben comprometerse no sólo desde lo ambiental sino también desde lo social con “los clientes, los empleados de la construcción y la comunidad”.

Protejamos nuestros suelos y seamos responsables.

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