En el segundo trimestre, la economía de China se recuperó de forma considerable, con un crecimiento del PBI del 3,2 %, mucho mayor al esperado respecto al año anterior. Los economistas señalaron que es probable que ese impulso de recuperación se mantenga en los próximos trimestres, ya que se espera que las políticas continúen siendo alentadoras y flexibles. De hecho, la economía volvió a crecer después de una marcada contracción del 6,8 % en el primer trimestre.

Los indicadores económicos clave han mostrado una mejora, según afirmó el Buró Nacional de Estadísticas el 16 de julio. La producción industrial aumentó un 4,4 % anual en el segundo trimestre después de caer un 8,4 % en el primero.

El sector de servicios creció 1,9 % en el segundo trimestre, luego de una caída del 5,2 % en los primeros tres meses. Tanto la inversión como el consumo están repuntando, ya que la caída de la inversión en activos fijos se redujo al 3,1 % en la primera mitad del año, mientras que la contracción de las ventas minoristas se redujo al 3,9 % en el segundo trimestre desde la disminución abrupta del 19 % en el trimestre anterior, sostuvo el buró.

Según los economistas, el marcado repunte económico de China se vio favorecido por factores que incluyeron medidas efectivas del país para controlar la pandemia, un fuerte apoyo de políticas para la reanudación e inversión comercial y una recuperación de las exportaciones mejor de la esperada, como resultado de la rápida reanudación de la producción del país. “Si bien la situación de la pandemia mundial continúa empeorando, la economía de China ha logrado recuperarse, con un crecimiento del PBI que repunta por encima del 2 %, lo cual es un logro notable”, señaló Lu Ting, economista en jefe de Nomura Securities en China. La reanudación rápida de la producción en China había ayudado a la recuperación de las exportaciones del país y estabilizado el empleo, sostuvo Lu. Por otro lado, las políticas oportunas y efectivas para estimular la inversión en infraestructura habían ayudado a aumentar la demanda local.

Para cubrirse del impacto de COVID-19, el Gobierno ha adoptado una serie de políticas para mantener la estabilidad económica y social, como aumentar el apoyo a las compañías más afectadas. El país ha reducido los impuestos y las tarifas en más de 1 billón de yuanes (u$s 143 mil millones), de acuerdo con la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma. La comisión informó que se aprobaron 54 proyectos de inversión de activos fijos en la primera mitad de este año, principalmente en transporte, alta tecnología, energía, agricultura, silvicultura y conservación del agua. La inversión total fue por un valor de 494 mil millones de yuanes. “En la siguiente etapa, la comisión continuará trabajando para expandir la inversión efectiva y enfocarse en nueva infraestructura, urbanización de nueva modalidad y proyectos clave para el desarrollo nacional”, señaló Yan Pengcheng, director del Departamento de Economía Nacional de la comisión.

Se esperan más políticas para estimular el consumo y la demanda local, ya que la recuperación del país ha mostrado algunos signos desiguales, con una recuperación de la oferta más rápida que la demanda, mientras que la inversión parece estar repuntando con más fuerza que el consumo, según afirmaron los economistas.

Las ventas minoristas disminuyeron un 1,8 % anual en junio, ya que la pandemia continuó restringiendo el gasto de los consumidores en servicios de comida y bebida y en otros sectores que requieren contacto físico. “La economía se ha recuperado bien con respecto a la producción industrial, mientras que los servicios se vieron afectados en la primera mitad del año”, señaló Dominik Peschel, director de la unidad de economía de la misión residente del Banco Asiático de Desarrollo en China. “En los próximos meses, probablemente veamos la reducción en esta brecha de rendimiento y cómo se acelera el crecimiento económico”.

La reanudación del consumo de los hogares será fundamental para que continúe la recuperación del país en los próximos meses, sostuvo Peschel. Los requisitos previos para el aumento del consumo local incluyen evitar una segunda ola de COVID-19, políticas gubernamentales que apunten a estabilizar el empleo y los ingresos de los hogares y una mejora en la confianza de los consumidores, agregó.

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